El abuso de las medias verdades en algunos medios

Niebla en Los Rodeos

Niebla en Los Rodeos

Ostentoso titular reciente en un diario local para despistar al personal: “Los desvíos por niebla en Los Rodeos, el 0,4 % en tres años”  

Utilizar porcentajes decimales para camuflar cantidades considerables que pudieran ser motivo de escándalo público, parece cuanto menos una actitud reprobable por lo que supone de menosprecio para la inteligencia estándar de las personas normales. Ningún medio de comunicación debiera prestarse a la manipulación sesgada de intereses específicos, que atentasen contra el derecho a la veracidad de una opinión pública demasiado vulnerable a determinados temas en que se la supone profana.

En este caso concreto, el titular aludido encabeza un texto exento del cualquier indicio de rigor técnico; tendencioso e interesado en disfrazar un problema endémico que requiere soluciones viables y voluntad política para resolverlo. Minimizar los efectos devastadores de los desvíos al alternativo por la recalcitrante niebla en Los Rodeos, no se puede disimular ocultando las cantidades absolutas de movimientos afectados, número de pasajeros damnificados ni el destrozo económico que supone para las aerolíneas.

En los últimos tres años referidos, este aeropuerto ha movido 186.000 tráficos, cuyo 0,4% significa 744 aviones que han tenido que desviarse al Sur con el consiguiente deterioro operativo para recuperar el horario normal. Los 4.800.000 pasajeros anuales, en los tres años aludidos, son 14 millones de almas, de las que el 0,4%, es decir, 560.000 personas perjudicadas, tuvieron que sufrir la carencia de medios técnicos que subsanasen esta penuria operativa.

Parece un despropósito y una ofensa para los usuarios que en dicho artículo se refiera a la niebla como fenómeno habitual en la zona, “que da pie a molestias y enfado de los pasajeros”… pero no es para tanto porque “estas circunstancias se sitúan en porcentajes reducidos”.

El disparate total aparece cuando supuestos expertos de AENA intentan explicar el ILS CAT III (Sistema de Aterrizaje Instrumental, Categoría 3) que permite el AUTOLAND (aterrizaje automático con visibilidad cero), y la imposibilidad (?) de implantarlo en Los Rodeos.

Primera consideración: Si algún aeropuerto del mundo justificase la necesidad de esta tecnología, qué duda cabe, Los Rodeos sería el paradigma.

¿Por qué el empeño de AENA en eludir esta perentoria necesidad operativa? No es fácil la respuesta en virtud de la despiadada gestión que el Ente está ejecutando en Canarias: No en vano nos mantienen dos aeropuertos abiertos al tráfico civil, El Hierro y La Gomera sin control de torre para tráfico de aeródromo, en una flagrante falta de respeto por la Seguridad aérea y contra la dignidad de los ciudadanos. O la esperpéntica y suntuosa terminal de pasajeros en el Sur, la T-2 fantasma, construida e inaugurada en 2008 (43 millones de €), cerrada a cal y canto desde entonces; mientras. 10 años de dificultades por saturación en la vetusta T-1, y nadie sabe de qué va todo esto; con las autoridades locales mostrando una sumisa resignación ante el despotismo y abuso de poder del ente estatal, recientemente semiprivatizado para más inri.

En tales circunstancias es muy difícil conseguir que se resuelva alguno de los casos pendientes. Como sería activar la CAT III en Los Rodeos. Declaran con cierto boato que las instalaciones radioeléctricas terrestres que emiten la señal para ser gestionada por los pilotos en el avión, llevan varios años emplazadas y listas para la operación, pero utilizan como excusa la “cizalladura” para no ponerla en marcha.

En términos meteorológicos, la cizalladura es la perturbación turbulenta producida por variaciones bruscas de viento racheado, que suele darse en áreas de orografía abrupta y en días soleados con suficiente intensidad de viento, (a diario podemos contemplar en FB o YouTube imágenes de grandes aviones “cangrejeando” por efecto del viento cruzado antes de aterrizar)

La homologación del sistema (ILS CAT III), con la seguridad como objetivo prioritario e incuestionable, requiere la calibración especializada de un avión dotado al efecto, y tripulaciones específicas que evalúen su precisión y fiabilidad. Al parecer, cuando lo intentaron aquí, no pudieron hacerlo porque era día ventoso que no permitía la estabilidad de la maniobra.

El eventual fracaso se utilizó como excusa definitiva para renunciar al gasto extra que supondría una inversión que quizá fuera inconveniente para los nuevos y afortunados inversores privados.

Con lo sencillo que sería reincidir en la calibración eligiendo el día de meteorología adecuada…  habida cuenta que en situaciones de baja visibilidad, no tiene por qué haber cizalladura, pues el exceso de viento disiparía la niebla.

Aparte de que la exquisita operación AUTOLAND, requiere no solo la homologación de tierra, la tecnología de los aviones actuales y la preparación técnica de los tripulantes, sino que también existen ciertas limitaciones, según el tipo de avión, con respecto a la intensidad del viento cruzado y otros condicionantes atmosféricos. Y en el caso de que se rebasen esos límites, el propio sistema del avión se encarga de frustrar la maniobra y dirigirse al alternativo que entonces, en la caso de Los Rodeos, los actuales  porcentajes decimales de desvíos anuales podrían leerse como inapreciables cantidades absolutas.

 

Carlos Castañosa

elrincondelbonzo.blogspot.com

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