Mark Twain, el escritor mordaz

Mark Twain“No puedes confiar en tus ojos cuando tienes la imaginación desenfocada”

Arruinado tras la inversión en una imprenta automática y deprimido por el fallecimiento de su mujer y sus hijas, Mark Twain -cuyo nombre real era Samuel Langhorne Clemens- profetizó la fecha de su muerte y únicamente falló por un día.

Podría decirse que el río Mississippi marcó una parte importante de la vida de Mark Twain, tanto en lo profesional como en lo personal. De niño, se crió en un pequeño condado junto al río y de joven trabajó como patrón de un barco de vapor. En este entorno, Twain se aproximó a todos esos temas que posteriormente aparecerían reflejados en su obra literaria: la caballería, las minas de oro, la esclavitud, la pobreza… Y todo ello repercutiría en el carácter antiimperialista y anticapitalista que se consolidaría sobre todo durante la última etapa de su vida.

Twain abandonó pronto los estudios: apenas tenía 12 años cuando su padre murió de neumonía y entró a trabajar de aprendiz en una imprenta. Realizaría este trabajo en imprentas de diferentes condados hasta que llegó a ocupar el puesto de tipógrafo. Durante esta época ya comenzaba a publicar sus relatos en el pequeño diario de su hermano Orion, con el que se aventuró en diferentes empresas para obtener ‘dinero fácil’, como buscar fortuna en las minas de plata de Nevada.

Tras la Guerra de Secesión, Twain empieza a trabajar como periodista en el Territorial Enterprise de Virginia, donde adopta el pseudónimo con el que pasaría a la historia: es así como Samuel Langhorne Clemens pasa a convertirse en Mark Twain, una expresión que se utilizaba para la navegación en el río Mississippi y que equivalía a decir “dos brazadas de profundidad”, el calado mínimo para una correcta navegación.

A los 35 años conoce al gran amor de su vida, Olivia Langdon, con la que se casaría y tendría cuatro hijos -tres de los cuales fallecieron-. Estos hechos supusieron un cambio radical en el carácter de Twain, que siempre se inclinó hacia el humor y la crítica mordaz. Además, Olivia se quedó inválida y falleció dejándole con dos hijas, una de las cuales también fallecería seis años después.

Fue una mala época para el escritor que, a pesar de haber alcanzado la fama con sus novelas, se encontraba en la ruina después de haber invertido todos sus ahorros en un nuevo tipo de linotipia que no llegó a prosperar. La bancarrota obligó a Twain a recorrer el país para ganar dinero dando conferencias y finalmente su labor fue reconocida por la Universidad de Oxford, que en 1907 le nombró Doctor Honoris Causa.

Sobre su muerte, existe un hecho curioso. Y es que Twain nació el mismo día en que pasaba el cometa Halley -20 de noviembre de 1835- y en base a esto profetizó la fecha de su muerte 74 años después, el 21 de abril de 1910. Se equivocó sólo por un día.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.