‘Manuale d’amore 3. Las edades del amor’

Manuale d'Amore 3

Tercera entrega de la saga en la que Giovanni Veronesi disecciona el amor con una sucesión de tópicos que no dejan de ser entretenidos.

Cupido se transforma en esta ocasión en un taxista del amor que hace escala en tres edades, tres vidas y tres episodios diferentes en la historia de un mismo sentimiento que, a medida que nos hacemos adulto, adquiere una serie de particularidades.

Personalmente, me gustó más la primera película, quizá porque entonces Veronesi sorprendía con su forma de contar esas historias. Además, los capítulos del libro ficticio, -ese ‘Manual de amor’ que da título a la saga- justificaban más la estructura del argumento, mientras que este Cupido taxista parece estar metido con calzador en las calles del amor.

Manuale d’amore 3 explica las edades del amor desde la perspectiva masculina. De hecho, ahora que lo pienso, las dos anteriores películas también han sido ‘masculinas’. Será que las mujeres lo tenemos más claro desde el principio…

Amor de juventud -avanzando hacia la madurez-, amor después de los 60 -buscando la madurez-, y amor más allá de los 70 -de vuelta al amor de la juventud-. Si en algo ha querido hacer hincapié el director es en que el amor es un estado en tránsito. Tal vez por eso haya elegido a un taxista como hilo conductor.

Riccardo Scamarcio, Carlo Verdone y Robert de Niro -que en la versión original se expresa con un impecable italiano de acento estadounidense- protagonizan ‘las edades del amor’ aportando lo mejor de su forma de interpretar: Scamarcio, la sensualidad infantil, Verdone el humor y Robert de Niro la serenidad.

Más allá de tópicos, de historias entrañables o divertidas y de paisajes que a todos nos hacen idealizar lo que debe de ser la vida en Italia, la película en sí no aporta demasiado en nuestro recorrido como fieles seguidores de la saga. Pero, aunque recomendar una película de estas características resulte una ofensa para los ‘puristas’ del cine, yo la recomiendo. Porque esto también se inventó para hacernos un poco más felices y, sin duda, en este aspecto Manuale d’amore 3 logra su propósito.

Celina Ranz Santana

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