‘Manolete’

ManoleteFolclore al servicio de una ficción fallida.

Poco sé sobre la vida de Manolete y poco me interesa el mundo de los toros. Pero sé cuando una película me resulta harto aburrida y cuando una historia está narrada sin ton ni son, arrastrada por tópicos y sin un ápice de intriga.

Ésa es la sensación que me ha dejado Manolete: que para hacer una película biográfica sobre uno de los toreros más importantes de la historia, para empezar hay que tener una historia y hay que saber qué se quiere contar. Parece que Menno Meyjes –El niño de Marte– no tenía muy claro esto antes de ponerse detrás de la cámara y ponerse a rodar una película en la que, aparte del parecido entre el protagonista –Adrien Brody, El pianista– y el torero, no hay nada que destacar.

La complicada historia de amor entre el diestro y Lupe Sino –Penélope Cruz, Los abrazos rotos– podría ser además el pretexto para profundizar en la psicología y en los sentimientos del torero, pero se queda en una oportunidad desaprovechada de retratar esa complejidad y el resultado es una cinta que se doblega ante los tópicos del folclore español y del cine. Algunos planos son verdaderamente prescindibles, por no hablar de cómo inútilmente la historia se alarga durante los últimos 30 minutos de película en un intento por generar tal tensión que lo único que se consigue es aburrir sobremanera al espectador.

Pese a que muchos la han tachado de ‘película maldita’, por los problemas que surgieron tanto durante la producción como para fijar una fecha de estreno –la película es de 2007-, supongo que Manolete solo puede ser un auténtico fracaso para los amantes de los toros y los que conocen con más detalle la historia del torero. Para el resto de los mortales es solo una película del montón cuyo romance entre los dos actores protagonistas pareció despertar más interés que la propia vida de Manolete.

 

 

Celina Ranz Santana

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