‘Magia a la luz de la luna’

Magia a la luz de la luna

Una historia sencilla sobre emociones complejas.

Un afamado ilusionista –Colin Firth, El discurso del rey, Love actually– se enfrenta a su función más difícil: simular que no es más que un comerciante e infiltrarse en unas sesiones de espiritismo para desmontar los métodos supuestamente mágicos utilizados por la médium –Emma Stone, Criadas y señoras, Rumores y mentiras-.

Woody AllenBlue Jasmin, A Roma con amor– se traslada hasta los años 20 del pasado siglo y hace que su protagonista viaje desde Londres hasta el sur de Francia para resolver un supuesto fraude que termina convirtiéndose en la crisis lógica más complicada de su vida. El ilusionista, un hombre de ciencia acostumbrado a engañar a su público con trucos que tienen siempre una explicación lógica se enfrenta por primera vez a una situación inexplicable desde el punto de vista racional. Pero tal vez lo que desconcierta al mago no son los poderes parapsicológicos de la médium a la que investiga, sino los cambios que estos despiertan en él.

Magia a la luz de la luna es una película sencilla con una pareja protagonista que se desenvuelve con elegancia en su papel. Se trata de una sofisticación muy natural que se expande con frescura y naturalidad por toda la trama y los personajes que la componen. De esta manera, Allen se permite hablar de temas tan profundos como la mediocridad humana, la envidia, la religión, la esperanza o el amor sin sermonear al espectador y sin hacerle sentir que todas las comedias románticas son siempre más de lo mismo. Una película que brilla por el mensaje optimista con el que se pone punto final al desencanto inherente a todas aquellas personas extremadamente racionales, como los magos que no creen en la magia.

 

Celina Ranz Santana

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