Luces sobre un tema ¿menor?

José Manuel Adán

En la ciudad en la que parcialmente vivo, Madrid, han aparecido como si fueran luces, una serie de adornos colgados de hilos e incluso en algunas farolas. Los adornos son a modo de circunferencias, tiras, espirales, rombos, cuadrados, e incluso cubos. La gente asombrada no sabe a qué se debe tamaña ornamentación y como españoles que somos, cada uno tiene una idea diferente.

Así, unos piensan que es para celebrar la salida de los etarras por autobuses, otros piensan que eso sería dañar mucho a las víctimas aunque las condecoren por lo que seguramente podría ser por la suelta de violadores y asesinos de mujeres y niños, un poco macabra me parece esa celebración, algunos más inocentes creen que la ornamentación celebra el que los partidos mayoritarios hayan conseguido domeñar a los jueces y ficharlos para el Consejo General del Poder Judicial donde se ha visto que, entre otros, alguno de la Audiencia Nacional que fue determinante en la sumisión al fallo de Estrasburgo, corriera desde el armario hasta el CGPJ, aunque mi lado de economista piense que es el éxito en la suscripción de deuda pública casi semana tras semana ,que ya el éxito nos lleva a tener prácticamente un 100% del PIB con lo que ya no nuestros hijos si no nuestros nietos tendrán que pagar la deuda dejada por el solemne registrador, otros dicen que es para festejar la subida de la luz y así el Ayuntamiento incumpliendo su programa como corresponde a los políticos ,enciende esas luces, otros piensan que es para celebrar la salida de la crisis aunque el número de parados continúe en aumento, incluso hay quienes piensan que es para celebrar el próximo referéndum en la región catalana pero también hay malvados que piensan que es para celebrar la retirada del ejército en Afganistán uno de los pocos lugares donde se les puede ver de uniforme porque de la sociedad ya han desaparecido los uniformes, con excepción de algunos policías municipales y los de las compañías de seguridad, claro que ninguno de estos va a Afganistán, hay otros que aseguran que es para celebrar la espléndida cuenta de resultados de este ejercicio de los partidos políticos y de los sindicatos que tienen dinero a espuertas, la verdad es que solo hay que ver como se lo pasan los fines de semana en cada una de las ciudades en las que actúan y que apetito tan insaciable tienen y sobre todo lo bien que eligen los restaurantes para sofocar tanta palabrería.

Pero lo que ya no me podía imaginar es que alguien me diga que esos adornos son para celebrar la Navidad, a lo que respondo con incredulidad que la Navidad es un acto cristiano que celebra la llegada de Cristo a la tierra hace más de dos mil años, su nacimiento en Belén junto a sus padres José y María y dos animales un buey y una mula que le daban calor y que desde entonces las raíces de la civilización en toda Europa son cristianas aun en la diversidad de religiones de los diferentes países, anglicanos, protestantes, ortodoxos, católicos, y que incluso en el Antiguo Testamento tiene relación con otra de las religiones importantes, el judaísmo. Es más, les digo, que cuando visité la India, los indios celebraban sus fiestas religiosas sacando de los templos y adornando las calles con figuras que a mí se me antojaban espantosas como elefantes, monos, pero que respetaba aunque no comprendía, porque para ellos representaban a sus dioses dentro del hinduismo, nunca hubiera imaginado que en mi honor, porque yo soy insignificante, dejaran de sacar a pasear a sus dioses solamente porque yo no los entendía.

Y entonces ¿Qué relación tiene la Navidad con esos adornos?, ni los cubos, ni las espirales, ni las circunferencias, ni las tiras, por mucho que lo pienso, no acierto a encontrar relación alguna. Sin embargo, gente muy preparada me responde que dado que Madrid, es una gran ciudad, acudirá mucha gente a ella en las próximas fiestas y que no es necesario dañar su sensibilidad ya que pueden provenir de lugares donde la civilización cristiana no sea comprendida, por lo que sentirían completamente desolados si algún símbolo del cristianismo se pusiera ante sus ojos. Pero, entonces les digo, que es de la magnificencia de nuestra civilización occidental, de Colon, de Beethoven, Mozart, Einstein, Velázquez, Miguel Ángel, Leonardo, Fleming, y tantos y tantos otros en nada comparable con ninguna otra civilización. Por supuesto nadie y menos yo va a pretender colgar un buey ni una mula de los cables de la luz para identificar las fiestas de Navidad con el nacimiento de Cristo, pero estoy seguro que a la alcaldesa de Madrid, con sus luces algo se le podría haber ocurrido.

En caso contrario, estoy dispuesto, siguiendo la táctica de “El Padrino”, para mí la mejor película jamás rodada, a enviarle una oferta que no podrá rechazar: un kilo de yemas que hacen unas monjitas en un convento cercano a la calle Mayor, pero con una condición, y aquí me aparto de la táctica de “El Padrino”: que solo sea alcaldesa de su cuarto de baño.

 

José Manuel Adán

Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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