Los suicidas de Terrassa

vías de trenSus cuerpos decapitados junto a las vías del tren mostraban una nota: “Los extraterrestres nos llaman”.

El 20 de junio de 1972, a medio kilómetro del apeadero de Torrebonica, en la línea ferroviaria que unía Zaragoza y Barcelona, aparecieron los cuerpos decapitados de dos hombres. Eran José Félix Rodríguez Montero y Joan Turú Vallés.

El primero de ellos había nacido en Sevilla en 1925 y residía con su esposa en Terrassa, donde trabajaba en una fábrica textil. Joan Turú, nacido en 1951, también era vecino de Terrassa y trabajaba como ayudante de contabilidad. Era soltero.

No se sabe muy bien qué relación previa existía -si es que la había- entre ambos, pero lo que es seguro es que tanto Juan como José habían asistido a una conferencia sobre ovnis el día 19 de junio en la vecina población de Sabadell. Marius Lleget, investigador en temas de ufología, era el responsable de esta charla en la que se habrían dado cita otros asistentes pertenecientes a una de tantas de las asociaciones ‘Amigos del Espacio’, bastante populares en la época.

Los cadáveres fueron encontrados decapitados y en una extraña posición -que los medios de comunicación definieron como ‘ritual’- perpendiculares a las vías del tren. Esto, unido a la nota que ambos portaban en el pecho, generó numerosas incógnitas que aún no han sido resueltas. Y es que, si se trataba de un suicidio -como parecían apuntar todas las pruebas-, ¿cómo era posible que los cuerpos se encontraran en una posición tan particular y portaran una nota impoluta sobre el pecho? ¿Alguien más había estado presente en la escena? ¿Había sido realmente un suicidio?

En la nota que portaban los cadáveres se podía leer el mensaje “Los extraterrestres nos llaman. Pertenecemos al infinito”, e inmediatamente debajo una especie de firma “W.K.T.S.88”.

Pero la expectación generada por esta noticia aún habría de ser mayor. Días después del descubrimiento de los cadáveres se confirmaba la existencia de varias cartas de despedida presuntamente enviadas por los fallecidos a la ONU, el ufólogo Marius Lleget y dos amigos de Zaragoza con los que compartían este interés por los fenómenos extraterrestres.

Todas las cartas aparecían rubricadas por ese misterioso “W.K.T.S.88” y anunciaban la partida de los suicidas hacia un ‘centro galáctico’, la absurda autodestrucción de los seres humanos, o el contacto con seres alienígenas desde 1970.

La investigación policial no duró demasiado tiempo al considerar que José Félix Rodríguez Montero y a Joan Turú Vallés eran dos perturbados mentales obsesionados con la ufología. Sin embargo, la brevedad de estas investigaciones no permitieron dilucidar qué ocurrió realmente aquella noche del 19 de junio de 1972 y por qué los cuerpos aparecieron en aquellas circunstancias y con un mensaje tan inquietante, no solo por su contenido sino por el hecho de haberse mantenido intacto después del supuesto suicidio.

 

 

 

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