Los siete durmientes de Éfeso

Siete Durmientes de ÉfesoPor entonces el Imperio romano en Oriente estaba en manos de Decio y los seguidores de Cristo eran perseguidos y obligados a someterse a los rituales paganos de la época. En la región de Anatolia (Turquía), siete jóvenes nobles cristianos se resistieron a las exigencias del emperador y decidieron ocultarse en una cueva de la población de Éfeso. Allí habrían de permanecer más de doscientos años, sumidos en un extraño sueño.

Esta es una de las leyendas más antiguas del Cristianismo. Cuando el emperador Decio llega a Éfeso para imponer su ley y se encuentra con siete nobles cristianos decididos a mantener sus creencias hasta el final, tiene la deferencia de dejarles unos días para que mediten su decisión. Los siete jóvenes, Maximiliano, Jamblico, Martín, Juan, Dionisio, Exakostodianos, y Antonino preparan su huida mientras que Decio abandona la región de Anatolia amenazándoles de que, si a su regreso no han adoptado aún las costumbres paganas, serían aniquilados.

Los jóvenes entregan todas sus pertenencias a los pobres y deciden ocultarse en una gruta cercana a la ciudad de Éfeso puesto que bajo ningún concepto quieren renunciar a su fe cristiana. Cuando el ejército de Decio localiza la gruta, los encuentra dormidos en su interior y se da la orden de bloquear la entrada para que mueran en su interior.

Más de doscientos años después, cuando el Imperio romano se ha convertido al Cristianismo, la cueva es casualmente reabierta con el fin de convertirla en un establo. Los “Siete Durmientes” despiertan, en perfectas condiciones y sin haber envejecido, convencidos de que continúan bajo el imperio de Decio. Es por esto que deciden entregarse al martirio, creyendo que en cuanto aparezca el ejército de Decio éste les obligará a la conversión o los asesinará brutalmente.

El emperador Teodosio quiso enterrar a los mártires en una tumba de oro, pero tras aparecérsele en un sueño se decreta que sean enterrados en la misma gruta en la que permanecieron dormidos durante más de doscientos años. Durante varias décadas, todos los 27 de julio los cristianos rindieron homenaje a los siete mártires de Éfeso, pero la festividad fue posteriormente abolida. En cualquier caso, los “durmientes” fueron canonizados tanto por la Iglesia Católica como por la Ortodoxa, que sí los sigue recordando cada 22 de octubre.

 

 

 

 

 

 

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