‘Los nombres del amor’

'Los nombres del amor'“Los inmigrantes son los únicos que merecen ser franceses”

Así de contundente es la protagonista de esta atípica comedia francesa que habla sin tapujos de todo lo políticamente incorrecto. Relaciones entre padres e hijos, religión, racismo, complejos, mentiras… Los nombres del amor es un complejo vitamínico capaz de revitalizar las mentes adormecidas a través del humor y del sarcasmo.

Una joven bohemia de origen argelino y un hombre de ciencias de origen judío comienzan una estrafalaria relación de amistad y pasión que les hará replantearse cómo ha sido su historia hasta llegar al punto en el que sus vidas se cruzan. Los radicalismos, rarezas y manías de ambos se convierten en algo anecdótico cuando su historia en común comienza a avanzar por lo más banal de la vida cotidiana: conocer a los padres, compartir amigos, tiempo, sueños, ideas… Parece complicado compatibilizar dos formas de vida tan dispares, pero Michel Leclerc demuestra con esta película que hasta las raíces más arraigadas al pensamiento pueden ser replantadas en otros terrenos y sobrevivir.

A pesar de que el guión tiene referencias exageradas y genera situaciones realmente inverosímiles, los personajes están construidos con tanta inteligencia que ni siquiera circunstancias tan surrealistas –como que alguien olvide vestirse antes de salir a la calle- provocan el rechazo del espectador, sino todo lo contrario. Con cada nuevo secreto desvelado, con cada paso hacia delante –que muchas veces en un paso hacia el pasado del personaje- lo único que deseamos es saber más de esta extraña pareja –Sara Forestier en el papel de Baya Benmahmoud y Jacques Gamblin en el de Arthur Martin-, destinada a quererse y a aceptarse no solo a pesar de lo que les diferencia sino precisamente por eso que les hace diferentes.

Superando los complejos del pasado, arrastrando culpas y silencios que a veces no son más que una imposición de sus propias circunstancias, Baya y Jacques se encuentran en un mundo de anónimos con la misión de encontrar un nombre para aquello que les pertenece tan solo a ellos dos.

 

 

Celina Ranz Santana

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