Los EREs de CCOO y UGT escenifican la vergüenza obrera

¿Qué credibilidad pueden tener unas organizaciones sindicales que usan la Reforma Laboral para despedir a sus trabajadores, mientras se oponen a las regulaciones de empleo en empresas privadas? ¿Cómo podemos permitir los trabajadores que estas organizaciones se sigan erigiendo en representación de los trabajadores?

Durante el pasado año, CCOO y UGT despidieron a más de 500 personas utilizando la nueva legislación para Expedientes de Regulación de Empleo (ERE).  Según el periódico nacionalista español La Razón, los EREs de ambos sindicatos han alcanzado a un total de 1.200 personas. Sin embargo, ya desde 2010 se llevaban a cabo despidos, amparados en ERE, en Canarias, quizás a raíz de la bajada de afiliación motivada por la subida del paro, la saturación de los servicios jurídicos y -por lo tanto- su poca eficiencia y por los sangrantes casos de corrupción en el propio sindicato, como fue el caso Fundescan.

Se trata de miles de familias de trabajadores afectadas. De unos «sindicatos» que aplican despidos indemnizando con 20 días por año y un máximo de doce meses, que no respetan la antigüedad ni la valía de personal formado en la defensa de los trabajadores y que además, se lucran de esta cruel legislación sin reparo.

A día de hoy, la imagen Canaria es una trabajadora, una madre, con claros antecedentes de luchadora sindical que se respaldan en 15 años consecutivos en una asesoría laboral y un interés social que se puede documentar, acampada por fuera de la Casa Sindical y en huelga de hambre indefinida, reclamando el puesto de trabajo que se le quitó en 2010 y que, a pesar de haber tomado las medidas legales pertinentes desde un principio, aún está en los juzgados.

En el 2010, UGT Canarias ejecutó un cruel ERE, despidiendo trabajadoras con 15 años de antigüedad con las condiciones mínimas que les obliga la legislación de la última Reforma Laboral. Entonces, UGT perdió más que trabajadores, más que afiliados, UGT perdió toda vergüenza, los mínimos de dignidad para representarnos y la credibilidad. Eso es muy difícil de recuperar, pero me da que lo más difícil es que lo entiendan quienes están al frente de dicha organización.

Lo peor, que CCOO sigue el mismo camino y así siguen siendo «la representación ideal de los trabajadores» de cara a la patronal. De cara a la clase trabajadora, sólo nos salvan los sindicatos combativos que quedan y que, con los pies en el suelo, no pueden dejar de sufrir cómo esquilman la fuerza de los trabajadores las cúpulas de CCOO y UGT.

A la trabajadora acampada en la Sindical de Tenerife, toda mi fuerza y apoyo y que sepa que ya una trabajadora de CCOO de Gijón que, con casi diez años de antigüedad en el sindicato, fue despedida en dos ocasiones, que otras tantas veces los tribunales le dieron la razón, obligando al sindicato a readmitirla. Y parece ser que a UGT le ha pasado lo mismo con un tribunal de lo Social de Cádiz. Aunque, como ella parece saber bien, esperar por la justicia social en Canarias….

Pedro González Cánovas

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