Los Coen, esos tipos serios

Cartel "un tipo serio"Sería interesante analizar por qué seguimos en algunos casos la carrera de determinados cineastas a pesar de que en numerosas ocasiones nos decepcionen. Imagino que nos aferramos a la esperanza de que nos vuelvan a hacer felices como lo hicieron antaño.

No parece una cuestión de lealtad, más bien parece algo egoísta, como casi todos los actos propios del ser humano, ¿no les parece? Yo vuelvo a ver una película de los Coen porque quiero que me hagan feliz a Mí. Ya que, en un pasado que empieza a ser lejano, lo hicieron. En esta ocasión no lo consiguieron, así que tuve que buscar la felicidad en otro lado: en un estupendo restaurante de La Laguna que nos ofreció una deliciosa cena, consiguiendo que la velada del sábado no estuviera del todo perdida.

Un tipo serio es una película sobre la vida, la suerte y la moralidad dentro de un universo judío en los –creo- años 70 en una localidad norteamericana. Con tanta película sobre judíos americanos vamos a saber más de ellos que de nuestra propia cultura socio-religiosa. Es lo que tiene el cine, creo que reconozco más lugares de Nueva York que de mi propio barrio.

Pero no es esto lo que me molesta, ver una comedia sobre una familia judía a priori parece un buen plan, teniendo como tenemos referencias tan estupendas como son varias películas de Woody Allen, por citar sólo el ejemplo más popular. El problema principal de esta película es que están jugando todo el tiempo a ser graciosos. Hay tantos momentos a lo largo de su metraje en que está todo tan preparado, tan medido, tan claramente ofrecido para hacer reír que, no sólo porque esos momentos en sí no tienen ninguna gracia, sino es que encima pierde la comedia toda su naturalidad, su frescura.

Por otro lado, me parece detectar una excesiva intencionalidad en el estilo. Y esto es malo. Se dice que las personas no cambian y aunque esto puede ser altamente discutible parece algo más convincente en el caso del artista. Un artista es lo que es y tiene el universo que tiene. De acuerdo, esto también es discutible, el artista puede evolucionar, puede cambiar, puede ir para delante para detrás o para otra galaxia si le apetece. Lo que creo que no se puede hacer es nadar y guardar la ropa. Y esto es lo que a mi juicio han hecho estos hermanos. En esta película siguen siendo cómicos pero jugando a ser más autores en el sentido europeo y cinematográfico del término. Más estilizados, más elegantes, quizás más serios. Pero sin renunciar del todo al efecto cómic que tantos beneficios artísticos les ha dado.

Por supuesto esto es sólo una opinión personal pero viendo la película con algo de distancia, con toda la perspectiva de que es capaz mi conciencia sin salirme de mí mismo, mi impresión es que hay tipos que tienen demasiada suerte. Si has logrado tener éxito en tu carrera cinematográfica pues te vas a poder permitir hacer lo que te salga de los mismísimos.

En cuanto a la posible e intencional hondura de la historia: el tema de la moral. Cuidado con los temas que se tratan, una película se hace en un determinado momento, en un contexto y forma parte de una historia fílmica, la que nos ha tocado vivir por suerte o por desgracia. Así que adentrarse en determinados, profundos y delicados temas que analizan lo más hondo del ser humano requiere una también profunda revisión de lo que ya se ha hecho en cine y analizar si lo que uno es capaz de ofrecer es algo realmente novedoso. Lo dejo ahí. No tengo del todo claro si el mensaje final de esta historia es lo suficientemente filosófico, lo suficientemente revelador como para justificar todo el anterior metraje de la película hasta llegar a ese punto. O si, como decía hace ya algunos años David Trueba en un artículo de prensa sobre ciertas películas americanas: “Parecen estar escritas con manual de artes marciales en una mano y un libro de Filosofía de tercero de la ESO en la otra”. Espero no ser demasiado duro porque no creo que esto sea del todo aplicable a los Coen, pero en fin, algo de eso hay.

Un tipo serio nos ofrece algunos muy buenos momentos, escenas divertidas y otras con una textura dramática muy interesante. Eso es lo mejor de la película. Y es lo que parece recorrer la filmografía de estos cineastas, lo que para mí les define como cineastas “de momentos”. De grandes escenas aisladas dentro del conjunto.

Alberto García

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