Los brotes negros del monte quemado (2)

«El péndulo se irá al lado opuesto, con equivalente recorrido al que lo hace ahora» pero esto no vendrá sólo y, tanto en uno como en otro recorrido dejará regueros de sangre y lágrimas. La inconsciencia de ello no será fruto de perdón cuando se invierta la dirección: nunca lo ha sido.

Y lo que cada vez es más patente, más evidente, es que la necesidad de organización popular; de autogestión y autoabastecimiento de cada territorio, es la única manera de romper con las cadenas de la dependencia del capital y la explotación humana.

Posiblemente, la única manera de ser optimista es tener una clara visión del presente y una óptica de cambio que sea real y para mejorar, pues continuar con este sistema sólo significa empeorar como mayoría y alimentar, injustamente, a la cruel minoría que controla los medios de producción y un manojo de almas empeñadas en seguir empoderadas con un poder político que no merecen y una representación popular que es una impostura con la que hay que acabar.

Ya ha empezado la movilización popular:

Hace sólo unos años, era común escuchar la expresión «yo paso de política». No es que hoy haya caído en desusó casualmente, es que ya no queda persona que ignore que la política también es ella, que la política «nunca pasó de ella».

El individuo ha sentido como el Capitalismo le robaba derechos y supuestas garantías adquiridas en luchas cuasi olvidadas. Cómo criticar al poder y sus abusos lo alinea en el bando que antaño criticaba y hasta lo pone en riesgo. Y ahora, además, interroga ansioso a aquellos que deberían tener soluciones, revisando su memoria y encontrándolos críticos de siempre. ¿Y entonces qué se puede hacer? ¿No son todos los políticos iguales? refiriéndose a esa casta colaboracionista e intentando huir de nuevo de la realidad.

La movilización social sin embargo crece hasta solaparse unos y otros intereses, que en origen parecieron no tener nada que ver. La confluencia natural convierte a los grupos vecinales en movimiento social. Y solo la constancia en la lucha por ganar auténticas libertades nos llevará a la victoria final. No valen los ánimos de «reconquista», pues no se pueden reconquistar valores que sólo eran engaños y prebendas para amortiguar el choque de Clases, de diferentes estatus sociales que discriminan y piramidan la sociedad, alzando a una pequeña cúpula sobre el peso que la auténtica mayoría va a soportar.

La lucha está en la conversación diaria con la dependienta, con el cajero del supermercado, con el conductor del taxi, con la doctora, con nuestros vecinos, los familiares, compañeros y compañeras de trabajo… y la victoria está al alcance del Pueblo que demuestre constancia y coherencia, con una propuesta incluyente que solo excluya el abuso y el exclusivo interés personal. Porque es fácil mejorar lo que está tan mal, pero hay que buscar lo único que va a ser difícil de mejorar. Y eso se fundamenta en la igualdad, en una sociedad que demuestre capacidad de autogestión y responsabilidad compartida, donde el individuo se sienta engranaje equiparado de su comunidad.

«Pequeñas acciones: grades logros», alguien verbalizó. Pero aunque no con ellas se alcance el objetivo final, si que hemos de reconocer que es un inicio y, hoy, cualquier acción no tiene desperdicio y se puede asumir como parte del movimiento de liberación que necesita cada Pueblo y en definitiva este mundo, para avanzar hacia un cambio real que de verdad acabe convirtiendo éste en un mundo mejor para todas las personas.

El cambio está por llegar. Podemos darlo por iniciado desde el momento en que el Capitalismo llevó «el péndulo» al extremo, pero ahora es nuestra responsabilidad: la de todos y todas, no la de un grupo de políticos de izquierdas. Y no va a ser fácil que, de momento, «con esta baraja hay que jugar». Pero a quién lo venda por imposible o pretenda utilizar el poder del Pueblo para acomodarse y perpetuar, que no deje de tener en cuenta que del lado del ladrón de libertades, del explotador, el esclavista, está la derrota del Capitalismo y es el polo enfrentado con el interés popular. Y que cuando toca escoger bando, se hace asumiendo todas las responsabilidades.

 

 

 

Pedro González Cánovas

Miembro de Alternativa Nacionalista Canaria

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