Los asesinatos de Mary Bell

Mary BellLa escalofriante historia de una niña psicópata que logró vencer a sus fantasmas.

Los expertos que estudiaron el caso de Mary Bell, conocida como ‘la niña asesina’ coinciden en que el germen de su enfermedad se encontraba en una infancia atroz en una familia disfuncional. Su madre, una prostituta de Newcastle -Inglaterra-, que desde el mismo día de su nacimiento la repudió, la utilizaba como juguete sexual de sus clientes pedófilos y el maltrato y los abusos sexuales fueron frecuentes durante la infancia de Mary.

La niña canalizó aquellas experiencias en el placer hacia el dolor ajeno. En principio, agredía y torturaba a animales, pero no tardaría en proyectar ese mismo odio hacia otros humanos y un día antes de cumplir los 11 años cometía el que probablemente fue su primer asesinato.

La justicia desestimó el caso al considerar que se había tratado de un accidente, pero la familia del pequeño Martin Brown jamás olvidaría lo sucedido. El 25 de mayo de 1968 Martin Brown, vecino de Mary Bell, fallecía como consecuencia de una caída. La propia Mary y su amiga Norma, días después del incidente, irrumpieron en una guardería, destrozando el aula y dejando una nota en la que confesaban su culpa con un amenazador ‘volveré’. Pero la Policía consideró que solo se trataba de una chiquillada. Sin embargo, años después se descubriría a través del diario de la niña que ésta lo había empujado y que, como tras la caída seguía consciente, lo había estrangulado hasta la muerte.

Más macabra si cabe fue la muerte de otro niño, Brian Howe, unos meses después. El pequeño también fue estrangulado y, tras la muerte, Mary le cercenó los genitales y le marcó en el pecho la inicial M, aunque primero escribió una N intentando inculpar a su amiga Norma. Pero la niña terminaría confesando el crimen y el placer que había sentido con ambos asesinatos, relatados con detalle en su diario personal.

Los psiquiatras que analizaron su caso decretaron que Mary Bell era una psicópata y en 1968 ingresó en prisión acusada de asesinato en segundo grado. Pero lo sorprendente de la historia es que ‘la niña asesina’, nombre con el que saltó a las portadas de todos los periódicos, se recuperó de su enfermedad mental.

En 1979, a los 23 años de edad, abandonó la prisión, conoció a un hombre y tuvo una hija. Pero su oscuro pasado la perseguía allá donde iba, a pesar de haber adoptado una nueva identidad. Incluso llegó a obtener la victoria en la Corte en 2003 para que se protegiera su anonimato y el de su hija por el resto de sus vidas, pero los familiares de sus víctimas no han dejado de rastrearla para impedir que lleve una vida normal después de las atrocidades cometidas durante su infancia.

 

 

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