Lord Byron, el viajero romántico

Lord Byron«Lo que llamamos muerte es una cosa que hace llorar a los hombres; y, sin embargo, se pasan un tercio de su vida durmiendo.»

George Gordon, el aristócrata y poeta británico, fue uno de los personajes más controvertidos de su época. De reconocida genialidad en el mundo de las letras, su azarosa vida como viajero y sus sonados deslices amorosos lo convirtieron en un hombre querido por quienes lo supieron entender y odiado por el entorno moralista de quienes le rodeaban. Fue un ser excéntrico, ostentoso y amante de los excesos, pero sobre todo fue uno de los grandes poetas del Romanticismo, con unas capacidades extraordinarias para convertir las emociones en palabras.

 

George Gordon, nombre original del poeta Lord Byron, se quedó huérfano de padre a los tres años y se crió bajo la estricta moralidad de su madre, Catherine Gordon, una mujer con la que siempre se llevó mal, si bien el propio Byron reconoció que fue la única que supo entenderle. Con tan sólo nueve años, Catherine lo pone en manos de una enfermera e institutriz escocesa, Mary Gray, con la que Byron conocerá de manera simultánea, la pasión por la literatura y por las mujeres, ya que el poeta descubrirá el sexo a muy temprana edad a través de Gray, una mujer aficionada al alcohol y a las orgías. El pequeño Byron se transforma en un demonio, término con el que su madre solía referirse a él y que se le quedaría grabado en la conciencia hasta el final de sus días.

Y es que, efectivamente, a medida que crecía Byron se convertía en todo un amante de los excesos: del juego, el sexo, el alcohol… Durante su adolescencia cambió radicalmente de  aspecto y cuando en 1809 ocupó un escaño en la Cámara de los Lores –privilegio que le correspondía como hijo del capitán John Lord Byron- poco quedaba de aquel niño débil y regordete más que aquella cojera que le acompañó durante toda la vida. Byron se había convertido en un joven atractivo que había destacado en sus años como estudiante en el Trinity Colleage por su mente brillante y por su espíritu competitivo –cuando no combativo-.

Pero antes de dedicarse en cuerpo y alma a la literatura, Byron estuvo viviendo y estudiando en Cambridge, donde tuvo que dejar la Universidad por falta de dinero- y posteriormente en Londres, donde durante una larga temporada se convirtió en el amante de una prostituta, después de varios desengaños amorosos. En 1805 publicó su primer libro de poemas, Composiciones fugaces, y a partir de ahí comenzó su imparable carrera como escritor, pues ante la crítica –ya fuera positiva o negativa- Byron siempre respondía con una nueva obra. Gracias a estos primeros trabajos inició un viaje por el sur de Europa que lo llevaría a recorrer España –en plena Guerra de la Independencia-, Portugal, Malta, Albania, Grecia y Turquía. Este viaje supuso la renovación de la obra poética de Byron, ahora más enérgica y más combativa, si bien tras su regreso a Inglaterra la muerte de su madre y la de dos grandes amigos desencadenaron una enfermiza obsesión por la muerte.Lord Byron en su lecho de muerte

Durante esta etapa Byron mantuvo relaciones tanto con hombre como con mujeres, e incluso fue acusado de incesto, puesto que también estuvo con su hermanastra Augusta Leigh.

A pesar de su truculenta vida, en 1815 contrae matrimonio con Anna Isabella Milbanke. Es conocida por todos la frase que le dijo a su esposa durante la noche de bodas: “Te arrepentirás de haberte casado con el diablo”. Un año aproximadamente tardó Anna Isabella en arrepentirse de aquel matrimonio, el tiempo justo para tener a una hija con el poeta –provocador hasta a la hora de elegir el nombre de la niña, que se llamó Augusta, como su hermanastra- y para que los rumores de infidelidad de Byron, las acusaciones de sodomía y la persecución por antipatriota hicieran que el poeta abandonara Inglaterra para siempre, a su mujer y a su hija. A partir de 1816 comenzará a viajar por toda Europa y vivirá una larga temporada en Suiza junto a sus amigos Mary Shelley y Percy Shelley, de cuyos encuentros germinarían las ideas de grandes obras como Frankenstein. Posteriormente viajaría por Italia, sumando nuevas amantes a su larga lista de conquistas, entre ellas la hermana de Mary Shelley, con la que tuvo una hija ilegítima, Allegra, fallecida con tan sólo cinco años.

Tras el trágico accidente que acabó con la vida de su amigo Percy, Byron experimenta por primera vez una soledad incurable y un desengaño vital que lo conducirán a la lucha armada por un conflicto que le obsesionaba desde hacía tiempo: la lucha por la independencia de Grecia del Imperio Otomano. Invirtió sus ahorros en esa causa y logró que se le designara un regimiento. Su carácter combativo y su espíritu de superación lo convirtieron en un gran estratega, ganándose el reconocimiento de los griegos. Pero el 10 de abril de 1824, Lord Byron enfermaba y sufría un grave ataque de epilepsia. Durante nueve días el poeta guerrillero estuvo agonizando, padeciendo fiebres muy altas que los médicos intentaron mitigar con una práctica común en aquellos tiempos: las sangrías. Se calcula que en apenas tres días le extrajeron más de dos litros de sangre. No hubo forma de que Byron se sobrepusiera ni de que viera cumplido su sueño de independencia. Ni siquiera pudo ser enterrado en la Abadía de Westminster, donde le correspondía por su condición de lord, y sus restos fueron trasladados a Nottinghamshire, donde descansan junto con los de su madre. Inglaterra tardaría muchos años en reconocer que el valor artístico de la obra literaria de Byron estaba muy por encima de cualquier condicionante moral.

 

 

 

 

 

 

 

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