Lope de Vega, la vida es puro teatro

Lope de Vega“Pero con una cosa me contento; que aunque pueda quitarme la esperanza, no me puede quitar el pensamiento.”

 

Militar, amante, sacerdote, desterrado y, ante todo, dramaturgo. La vida de Lope de Vega estuvo plagada de personajes que bien podrían haber sido producto de su imaginación. Y es que el gran renovador del teatro español fue además un espíritu atormentado por el amor, el desamor y las dudas existenciales hasta tal punto que en su historia personal parece que es el personaje el que buscaba al autor y no al revés.

 

Lope de Vega nació en Cantabria, en el seno de una familia humilde que pronto se trasladaría a Madrid, una ciudad que recién estrenaba su capitalidad. Se formó con los jesuitas y con tan sólo cinco años ya sabía leer no sólo en castellano sino en latín. El salto a la escritura también lo dio a una edad temprana: tenía doce años cuando escribió la que sería su primera comedia, “El verdadero amante”. Durante la adolescencia cursó estudios en la Universidad de Alcalá de Henares, pero nunca obtuvo una titulación. Lope era un joven alocado y mujeriego, amante de otras actividades que poco tenían que ver con el estudio, así que la familia deja de costearle la Universidad y Lope se ve obligado a trabajar en diferentes puestos para ganarse la vida hasta que finalmente se alista en la marina.

 

Como militar, Lope de Vega participará en diferentes expediciones, pero de momento sus aventuras amorosas lo tendrían demasiado entretenido como para convertirse en un soldado destacado o en un escritor relevante. Su primer gran amor fue Elena de Osorio, a la que accedió a base de escribir comedias para la compañía de su padre. Sin embargo, Elena terminaría rechazando al dramaturgo para casarse por conveniencia con Francisco Perrenot Granuela. Lope de Vega mencionaría este episodio en algunas de sus comedias haciendo alusión a las ambiciones de una joven que se vendía por dinero. Esto desencadenó serias consecuencias en la vida de Lope, que fue desterrado durante dos años y amenazado con pena de muerte si no cumplía la sentencia. Por entonces Lope ya estaba casado con Isabel de Urbina, la segunda mujer importante en su vida, pero no lo quedaba más opción que marcharse. De manera que volvió a sus asuntos militares y durante sus viajes empezó a perfeccionar las fórmulas dramáticas que darían lugar a toda una revolución en el ámbito del teatro.
Al regresar del destierro –la nueva etapa militar y otra etapa en la que vivió en Valencia con su esposa- Lope de Vega estuvo sirviendo en familias de renombre. Se había trasladado ya a Toledo y esperaba un hijo con Isabel de Urbina, pero esta falleció de sobreparto. Años más tarde, ya repuesto de este duro golpe, Lope regresa a Madrid, donde conoce a Juana de Guardo, con la que contrae matrimonio al poco tiempo y tiene tres hijas y un hijo. Pero el dramaturgo no estaba hecha para una vida conyugal típica, por lo que mantenía numerosas relaciones con otras mujeres, algo que era conocido por los círculos literarios de la época y por todas sus amantes. Incluso vivió a caballo entre dos hogares: el oficial, con Juana de Guardo, y el extramarital con Micaela de Luján, con la que además tuvo cinco hijos. No es de extrañar que, con este panorama, Lope de Vega tuviera que trabajar muy duro para mantener el ritmo de vida que llevaba. Con 38 años empezó a reeditar sus obras, corregidas por él mismo, y fue uno de los primeros autores en exigir el cobro de los derechos de su reproducción. Además de sus comedias más importantes, escribió un ensayo en el que explicaba la nueva metodología de la dramaturgia. Lope de Vega había alcanzado la estabilidad en lo personal y en lo profesional.

 

Sin embargo, durante la segunda década del siglo XVII comienzan a desencadenarse las tragedias en la vida del escritor. Fallece Juana y fallece uno de los hijos que tuvo con ella –Carlos Félix, por el que sentía predilección-. Lope de Vega se sume en una profunda crisis existencial que lo arrastra a ordenarse como sacerdote. Éste hecho, sin embargo, no le impide volver a enamorarse durante los últimos años de su vida de una mujer llamada Marta de Nevares. Fueron, sin embargo, años en los que aflora el sentimiento más filosófico y existencial del escritor, que medita en sus creaciones acerca de la condición humana en una etapa en la que sufre nuevamente la pérdida de varios hijos y el dolor de la repentina ceguera de su amada Marta.

 

Lope de Vega falleció el 27 de agosto de 1635, después de haberle dado género teatral una nueva proyección en una etapa que, por su trascendencia, pasaría a la historia como el Siglo de Oro del teatro español.

 

 

 

 

 

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