‘Looper’

LooperQuebrantando las normas de los viajes en el tiempo.

La entradilla de este artículo no se refiere a una ruptura transgresora de los viajes en el tiempo tal como hasta ahora nos los ha presentado la ficción, sino a la tomadura de pelo que se ha marcado Rian Johnson –The Brothers Bloom– en este bucle sin sentido que no es más que una falacia temporal.

Enumerar los errores en los que incurre la evolución de su argumento sin desvelar algunas de las claves del mismo resulta demasiado complicado. Baste decir que las reglas que se nos presentan al comienzo de la película y que deberían funcionar durante todo el recorrido que realiza su protagonista, funcionan solo cuando a Johnson le da la gana y, cuando no, dejan al espectador a la espera de una justificación que nunca se produce.

La premisa sobre la que pretende sustentarse la trama de Looper -una venganza futura obrada en el pasado- no tiene sentido en sí misma tal como se plantea por la sencilla razón de que si los viajes en el tiempo están prohibidos en ese hipotético futuro en el que además resulta muy complicado deshacerse de un cadáver, aquí no hay más que hablar.

Eso por no mencionar la estupidez más descarada de la película: que una persona acepte convertirse en asesino a sueldo a sabiendas de que un día tendrá que matarse a sí mismo dilema que, aún siendo absurdo, se resolvería de forma muy sencilla: que fuera otro el que terminara con la vida de un compañero rompiendo así su bucle y ahorrándose problemas del tipo “¿seré capaz de matarme a mí mismo?”.

Si Looper empieza con fuerza abriendo expectativas por doquier, tras la primera hora de película y el nuevo arranque del argumento con un ritmo tedioso, dejan claro que no va a haber forma de rescatar esta propuesta. No se sabe muy bien si su director ha confiado demasiado en la inteligencia del espectador para atar cabos o si, como me temo, lo cierto es que ni siquiera él tiene claro qué es lo que sucede en su película. Así que en lugar de aportar más pistas o resolver coherentemente este batiburrillo de hipótesis temporales, lo que nos planta es unas escenas de acción vacía de contenido con un Bruce Willis que parece no haberse recuperado todavía de su paso por Los Mercenarios.

A pesar de que la crítica ha elogiado el buen hacer de Rian Johnson -lo que hace sospechar que a veces los críticos no son muy amantes de la lógica-, la verdad es que Looper no es ni por asomo la mejor película sobre viajes en el tiempo, ni la más original ni tan siquiera la más entretenida.

 

 

Celina Ranz Santana

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