Long Lines Building

Long Lines Building

Long Lines Building

Una fortaleza en mitad de Manhattan

Un rascacielos en Nueva York no llama la atención a menos que tenga algo de particular y el Long Lines Building lo tiene. Es el único edificio de estas dimensiones en la isla de Manhattan que no tiene iluminación ni ventanas.

Parece inconcebible que una construcción de estas características haya podido ser concebida como un bloque impenetrable en medio de una ciudad que precisamente se caracteriza por sus fachadas de cristal. Pero tal vez tiene más sentido si se tiene en cuenta que este edificio podría albergar, según una reciente investigación, una base de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés).

La relación entre la NSA y la Long Lines Building

De ser ciertas estas sospechas se desmontaría la coartada que se ha utilizado desde hace varias décadas para encubrir la realidad. Por supuesto, nadie ha dicho nunca que la Long Lines Buiding sea un edificio de la NSA porque entonces perdería su carácter de base secreta de monitorización de comunicaciones, una práctica ilegal llevada a cabo por el Gobierno estadounidense y denunciada hace unos años por un exmiembro de la agencia, Edward Snowden .

La versión oficial es que este edificio cuya construcción se finalizó en 1974, fue erigido como una especie de refugio en caso de ataque nuclear. Una torre que se enmarca dentro del movimiento arquitectónico conocido como el Brutalismo que se caracteriza por este tipo de edificios tipo mole. En principio fue conocido como ‘Project X’: un rascacielos de 29 pisos, de 169 metros de altura y capacidad para acoger a unas 1.500 personas durante dos semanas.

Sin embargo, el objetivo real no habría sido nunca el de atender a personas sino el de proteger equipos de comunicaciones en caso de un ataque. Tal como cree haber probado la revista The Intercept, el edificio que en sus orígenes fue operado por New York Telephone Company, un subsidiario de AT&T, se habría transformado en una de la bases de la NSA y estaría funcionando en la actualidad como uno de los muchos centros de monitorización ilegal de comunicaciones en su día denunciados por Snowden.

 

 

El Ilustrador

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