Liberalismo aguado con Socialdemocracia

José Manuel Adán

Siempre he sostenido a fuer de liberal, que es imposible ser un liberal puro, esto es ningún intervencionismo en la sociedad civil y mucho menos en épocas de crisis donde las intervenciones públicas se realizan por doquier y mucho más en época de elecciones.

Sin embargo mis principios están más de acuerdo con la doctrina liberal entroncada con la de Juan de Mariana, por eso he de señalar desde el comienzo que me he llevado una pequeña desilusión al conocer la primera fase del programa económico del partido Ciudadanos realizado por el equipo que dirige el profesor Luis Garicano, economista con el que he coincidido las veces que le he escuchado.

En mi opinión ha pesado más la parcela socialdemócrata que la liberal en las propuestas que ha realizado como máximo exponente del partido en cual supongo que ya milita. La opinión de los economistas actualmente se puede resumir de una forma general y en relación con el futuro de la economía española en dos posturas. Los que opinan que la crisis ya ha pasado, el crecimiento de este año ya será suficiente para remontar el vuelo del empleo y consecuentemente en poco tiempo se habrán creado los empleos necesarios para que la tasa de desempleo se reduzca del 24% al 11% .Otros piensan que, admitiendo el crecimiento de un 2% del PIB en 2015, no será posible en años alcanzar la tasa del 11 % y por lo tanto cada año subiremos lentamente. Por ello, aun creyendo que los ponentes económicos del partido citado son partidarios de esta última postura las medidas económicas expuestas tienden más a ayudar a los desempleados que a intentar salir de la crisis. Las medidas más importantes son: el contrato único, una renta complementaria para los salarios más bajos y una ley de segunda oportunidad que enseguida fue adoptada por el actual partido gobernante.

En una economía de corte liberal las intromisiones estatistas no se aceptan o se aceptan con dificultad. Así un salario mínimo no se aceptaría porque limita la creación de empleo donde se entienden que es mejor trabajar con un sueldo bajo a no trabajar y que deben ser empleador y empleado quienes acuerden el salario. Ya se encargará el mercado de señalar el precio aceptable para ambos. En el caso que nos ocupa no existe salario mínimo pero existiría una renta complementaria para los salarios más bajos. Pero ¿Quién pagaría esa renta? Si es el empleador supondrá un freno a la contratación y si lo paga la Administración del Estado aumentaría la deuda. Las subvenciones no crean empleo. Otra versión es la de una deducción en la declaración anual del IRPF lo que sería un gasto fiscal, la solución liberal sería bajar los impuestos.

En el caso del contrato único, estoy de acuerdo en su esquema con indemnizaciones crecientes combinado con un seguro individual con aportación del 1% del sueldo del trabajador por despido, pero creo que en este país de servicios y turismo sería más adecuado el reducir los contratos a solo dos uno indefinido con las características citadas y otro temporal para los trabajos estacionales, eliminando así las distintas versiones de los contratos temporales.

De nuevo los “Bonus” a las empresas que menos despidan me parece absurda y entraría de lleno en la política económica de la social democracia que en este caso no creo que fuese el aliciente principal para el aumento del empleo cargándolo de nuevo sobre las espaldas del presupuesto.

Sí me parecen más justificadas la reducción del IRPF hasta un 40% como tipo máximo, la reducción del Impuesto de Sociedades del 30% hasta el 25% y la del IVA a un tipo único del 16%, aun cuando puede compensarse la disminución del superior (21%) y el aumento del inferior (10%)

La ley de segunda oportunidad no tendría cabida en una economía liberal donde cada uno debe hacerse responsable de sus obligaciones al contratar la compra de un piso o de un préstamo y deben ser las partes y exclusivamente las partes las que decidan qué hacer en caso de dificultad de pago. Por otra parte el porcentaje de población sometida a proceso de ejecución de deuda hipotecaria o real es muy bajo.

Por todo lo anterior y en espera de posteriores entregas me han parecido las propuestas del profesor como liberales aguadas con socialdemocracia pero al parecer son transitorias en tanto no se reduzca el déficit público.

Es necesaria una verdadera reforma de corte liberal, con una liberalización del mercado de trabajo total , una reforma de la Administración que reduzca el inmenso gasto público superfluo de las administraciones públicas tanto de personal no funcionario, como de asesores y en la que la política fiscal se adecúe a lo pactado en la Constitución, se reduzca la deuda pública hasta el 60% del PIB y el déficit no supere el 3% del PIB, se reduzca la presión fiscal sobre empresas y ciudadanos, y concebir una nueva estructura económica no basada en la construcción. Es decir, organizar una estructura económica liberal en la sociedad.

La dirección parece la opuesta, el partido gobernante acaba de reducir las peonadas (De 35 a 20) en Extremadura y Andalucía para poder recibir los subsidios correspondientes, estas autonomías son las últimas en la escala del crecimiento y continuarán siéndolo con a economía intervencionista que no cesa, un día por la elecciones y otro porque alguien de Madrid va a hacerse una fotografía con el lego del lugar.

España tiene ahora una gran oportunidad de cara a las nuevas elecciones de un cambio de rumbo alejándose cuanto antes del intervencionismo. Con los políticos y partidos de salida lo veo muy difícil, pero tengo la certeza de que es la única posibilidad de no ser Grecia. La mayoría alcanzada por el partido del Registrador lo fue porque se deseaban esas reformas, oportunidad perdida. El Estado no ha sido fuerte (véase lo sucedido en Cataluña y la broma de las catajadas), la Justicia ha sido mucho más dependiente del Ejecutivo que antes de esta legislatura, el cumplimiento de los contratos se debilita con la ley de segunda oportunidad, el incumplimiento de todas las reformas se ha hecho con la mayor desfachatez. Es necesario recuperar la ilusión por lo que es necesaria una renovación total del sistema, no es necesaria revolución alguna, de la ley a la ley. Y por favor, que no se eche ni una sola gota de socialdemocracia a las reformas liberales.

 

 

 

José Manuel Adán

Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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