Li Ching-Yuen, el hombre bicentenario

Li Ching-Yuen«Mantén un corazón tranquilo, siéntate como una tortuga, camina rápido como una paloma, y duerme como un perro». Según Li Ching-Yuen, presuntamente el hombre más longevo de la historia de la Humanidad, estos sencillos consejos eran la clave para prolongar la esperanza de vida hasta los 256 años que él vivió.

Cualquier cifra relacionada con la vida de Li Chig-Yueng es de récord. Nacido en la provincia china de Shichuan en 1677 -según los documentos oficiales-, este experto en meditación, artes marciales y hierbas medicinales murió el 6 de mayo de 1933, después de más de dos siglos y medio de vida.

Por supuesto, los investigadores tienen dudas acerca de la veracidad de esta historia que, de ser cierta, convertiría a Ching-Yuen en la persona más longeva jamás conocida.

Este herborista taoista sobrevivió a sus 23 mujeres y a los 180 hijos que tuvo durante sus 256 años de vida. Su gran vitalidad despertó el interés de las fuerzas militares de su país pero aunque en numerosas ocasiones intervino como consejero táctico militar, Ching-Yuen estaba más interesado por la meditación y por la vida contemplativa. Durante muchos años se retiró al Tibet y se dedicó a la recolección de las hierbas medicinales que supuestamente eran la parte fundamental de su envidiable salud junto con una estricta dieta a base de arroz y de vino del mismo cereal.

Wu Chung-Chieh, decano del departamento de educación en la Universidad de Chengdu dio a conocer esta peculiar historia que aparecería publicada en la revista Times en 1933, año en el que fallecía Ching-Yuen. El decano aseguraba haber descubierto unos documentos en los registros Imperiales del Gobierno de China que incluían dos felicitaciones del emperador a Ching-Yuen, una de ellas fechada en 1827 y con motivo de su 150 cumpleaños. El artículo recogido en esta prestigiosa revista norteamericana se titulaba ‘Tortuga, paloma y perro”, en referencia a la recomendación de Ching-Yuen para conquistar una vida bicentenaria: «Mantén un corazón tranquilo, siéntate como una tortuga, camina rápido como una paloma, y duerme como un perro».

 

 

 

 

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