Lewis Carroll, el mundo al otro lado del espejo

Lewis Carroll“Si conocieras el tiempo tan bien como lo conozco yo, no hablarías de derrocharlo como una cosa. El tiempo es una persona” – Alicia en el País de las Maravillas

La adaptación cinematográfica que Tim Burton ha hecho de la famosa novela Alicia en el País de las Maravillas hará que muchos espectadores se interesen por la versión literaria original de esta magnífica obra. En la Tortilla Literaria de esta semana conoceremos más de cerca a la ingeniosa mente que dio vida a Alicia y a otros muchos personajes de ficción: Lewis Carroll.

Su nombre verdadero era Charles Lutwidge Dodgson y fue uno de los muchos descendientes de una familia conservadora, originaria del norte de Inglaterra. Los Dodgson pertenecían a la clase media-alta inglesa y eran miembros de la High Church anglicana, por lo que no es de extrañar que Charles, que pasaría a la historia con su pseudónimo Lewis Carroll, se convirtiera en reverendo después de haber ocupado los cargos de preceptor y diácono en la Iglesia Anglicana de Oxford, en cuya Universidad trabajó durante varias décadas impartiendo clases de Matemáticas.

Durante la infancia, Carroll recibió clases en su propia casa. Una morada amplia en la que disfrutó de una infancia feliz, a excepción del trauma que al parecer le provocó el hecho de verse obligado a corregir su tendencia natural a ser zurdo y el tartamudeo que lo acompañaría durante toda su vida provocándole algunas dificultades en sus relaciones sociales. Además, como consecuencia de una enfermedad, también tuvo que padecer una ligera sordera en el oído derecho, factores que en cierto modo habrían de influir en el carácter del escritor.

La felicidad de la infancia se desvaneció al comenzar una nueva etapa en la vida del Carroll con su paso por la Rugby School. Por razones que nunca llegaron a aclararse, y que según han especulado algunos biógrafos podrían estar relacionados con algún tipo de abuso sexual, Carroll no se adaptó muy bien a la vida en esta institución.

Los nuevos aires llegarían con Oxford y la Universidad, pero el cambio coincidió con la muerte del padre del autor. Sin embargo, este hecho no hundió la moral del joven Carrroll que manifestó entonces una gran fortaleza de espíritu y una firme decisión de conseguir llegar a lo más alto en Oxford. Así pues, los resultados académicos de Carroll fueron muy buenos, pero también bastante inestables, pues tan pronto destacaba por su brillantez como por su tendencia irresistible a la distracción. Aunque probablemente fue esta distracción la que hizo que Carroll se iniciara en el mundo de la Literatura e imaginara esos mundos fantásticos en los que dio vida a sus personajes.

La biografía de Carroll está repleta de incógnitas. En primer lugar, por la trayectoria familiar del escritor y por su relación con la High Church, Carroll estaba destinado a convertirse en sacerdote y, sin embargo, de alguna manera evitó esta ordenación. Algunos biógrafos señalan que tenía miedo aAlice Lidell hablar en público debido a su tartamudeo, y que esto sería un impedimento a la hora de dar sermones. Sin embargo, Carroll participaba habitualmente en actos públicos sin ningún tipo de problema. Tal vez fue su parte más liberal, como amante del teatro y de la fotografía -arte que dominaba hasta el punto de convertirse en uno de los fotógrafos victorianos más importantes-, la que le hizo alejarse paulatinamente de la idea de ordenarse sacerdote.

También hay una parte controvertida en la trayectoria vital del escritor, y es su presunta relación con las drogas. Aunque no existen pruebas concluyentes al respecto, podría ser muy probable que Carroll consumiera sustancias psicotrópicas, aunque de manera terapéutica. El autor estaba enfermo de artritis, por lo que no se descarta que ocasionalmente consumiera láudano, un derivado del opio que, en dosis excesivas, puede producir efectos psicotrópicos. Muchos estudiosos de la vida del autor consideran que incluso algunas partes de su famosa obra Alicia en el País de las Maravillas reflejan con claridad los efectos alucinógenos de ésta y otras drogas, como por ejemplo, las variaciones de tamaño de Alicia, una reacción común tras el consumo de la sustancia psicodélica Amanita Muscaria.

Y hablando de Alicia en el País de las Maravillas, hay que señalar que la obra está dedicada a Alice Lidell, una de las hijas del deán Henry Lidell, con la que Carroll salió de excursión por el Támesis acompañado de su amigo el reverendo Duckworth y las otras dos hijas del Deán. Al regresar a casa, Carroll empezó a trabajar en el manuscrito de aquella obra que regalaría a Alice en las siguientes navidades. Debido al gran éxito que tuvo entre los lectores cercanos a la niña, Carroll se planteó publicar la obra y llevó el manuscrito al editor Macmillan, que finalmente se publicó en 1865 con el título Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas

 

 

 

 

 

 

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