Lecturas estimadas de Endesa: facturando a crédito

Lecturas estimadas

Factura de la luz

Cuando voy a un restaurante y pido un solomillo, pago por un solomillo. Y si pido pechuga de pollo, pago por la pechuga de pollo. Sin embargo, cada dos meses, Endesa me cobra la pechuga de pollo a precio de solomillo. O lo que es lo mismo, realiza una “lectura estimada” de mi consumo, para que le pague a crédito por un plato que ni siquiera me han servido.

Menudo robo lo de las “lecturas estimadas” que llegan a duplicar la factura emitida por una lectura real de nuestro contador de la luz. Y es que el abuso de Endesa en este país, auspiciado por los gobiernos de turno, no tiene nombre. Bueno, sí que lo tiene: timo.

El caso concreto de las “lecturas estimadas” es uno más entre tantos otros que componen el robo a cara descubierta de las compañías eléctricas de nuestro país. Supuestamente, y en base al consumo histórico de cada usuario, la compañía hace una valoración estimada del consumo durante el mes en que no se realiza la lectura real del contador. Sin embargo, lo único que se consigue mediante este sistema -que, por otro lado, ya no tiene razón de ser en tanto que las lecturas se podrían hacer de forma remota pagando cada mes lo que nos corresponde- es ‘adelantarle’ a la eléctrica un porcentaje de nuestro consumo, o lo que es lo mismo, que cada dos meses todos los usuarios le concedan un ‘crédito’ millonario por un consumo que no se ha producido.

Pero la cosa va más lejos aún. Si en algún momento la factura de la luz se dispara y las diferencias entre la lectura real y la estimada son insostenibles -por ejemplo, que usted se haya ido de vacaciones todo ese mes y resulte que el consumo sea más del doble que el mes anterior-, ya se puede preocupar usted mismo en hacer la llamada de rigor para aclarar la situación, porque la empresa no se alarma por estas cosas. Y no espere que admita su error y que le transfieran inmediatamente el dinero que le han cobrado de más, porque a lo máximo que aspira es a que en próximas facturas le vayan ‘descontando’ ese dinero que usted pagó por adelantado. En definitiva, un despropósito.

Al parecer, la lectura de contadores puede resultar una tarea extremadamente compleja cuando no hay un operario que se desplace hasta nuestro contador para apuntar las cifras que éste indica y es un oficinista el que hace sus cábalas desde la mesa de su despacho en base a unos parámetros para los que, curiosamente, el consumidor siempre sale perdiendo.

La solución a este timo del que durante muchos años se han estado beneficiando las compañías eléctricas -por no hablar del incremento desorbitado del precio del suministro-, es que cada uno se haga su lectura y se encargue de comunicársela directamente a la empresa, algo que ya es posible bien a través de Internet o bien mediante una llamada telefónica. Resulta incoherente que paguemos por un servicio y que tengamos que ser nosotros mismos los que le ahorremos trabajo a la empresa facilitándole la lectura de nuestros contadores. Pero lo cierto es que, desde que una orden ministerial dictada en 2008 obligara a las empresas eléctricas a realizar facturas mensuales, las ‘estimaciones’ que se han realizado para evitar teóricos errores en el cálculo de la misma nos han salido siempre a perder.

Durante estos años miles de clientes han presentado denuncias por irregularidades derivadas de este procedimiento ya que, si bien el Ministerio de Industria exige que las facturas se realicen mensualmente, no hay ninguna ley que obligue a cobrar por lecturas efectuadas en base a una estimación. Ya está bien de que nos den gato por liebre.

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Vagabundo Pérez

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