‘Las ventajas de ser un marginado’

Las ventajas de ser un marginado

Sin miedo a aterrizar en el mundo real.

Es como estar en el interior de una burbuja y ver la realidad a través de sus paredes traslúcidas. El mundo al otro lado de esa imperceptible película jabonosa sigue siendo difícil, inexplicable e incluso cruel. Pero en el espacio que comparten los protagonistas en el interior de su burbuja se respira otro aire, un aire que permite vivir en la realidad sin formar parte de ella.

Tal vez éso representa la adolescencia. Una burbuja desde la que nos lanzamos a la vida, la sobrevolamos, la analizamos hasta elegir un lugar en el que ya es seguro desprenderse de esa coraza, frágil e ingrávida, como los sueños.

Y para contar esto sin que resulte ñoño, ni artificial ni mucho menos un estereotipo de película de adolescentes, no solo es importante tener alma, sino saber utilizar su lenguaje sin demasiadas florituras. Stephen Chbosky realiza una adaptación ejemplar de su propia novela, Las ventajas de ser un desgraciado. Tal vez la clave de que esta película sea capaz de emocionarnos es que el director conoce muy bien a sus personajes, su historia y lo que se esconde entre líneas. Es precisamente eso que parece estar en toda la película pero que no se ve lo que nos hace sentirnos especiales durante toda la película, como si ésta hubiera sido hecha de forma independiente para cada uno de nosotros. Al espectador le gusta sentirse especial, le gusta sentirse un ‘pequeño héroe’ dentro de su burbuja, como les ocurre a los protagonistas.

Chbosky habla de la amistad y del amor desde la perspectiva Charlie –Logan Lerman, Los tres mosqueteros-, un joven frágil con dificultades para adaptarse a las reglas de la adolescencia debido a algunas situaciones que marcaron su vida desde la infancia. Afortunadamente, y gracias a un encuentro fortuito con dos jóvenes muy particulares –Emma WatsonHarry Potter– y Ezra MillerTenermos que hablar de Kevin-, Charlie descubrirá que existen otras reglas, otro espacio y otras burbujas flotando en busca de un rumbo.

Las ventajas de ser un marginado es el soplo de aire que hace que esas pompas de jabón se eleven, se peguen unas a otras y finalmente aterricen con sutileza en el mundo real, sin miedo a que los protagonistas dejen de flotar para poder empezar a caminar.

 

 

Celina Ranz Santana

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