Las Torres Watts de Simon Rodia

Parque Histórico del Estado de las Torres Watts de Simon RodiaEl italiano que quiso alcanzar el cielo de Los Ángeles.

Trabajó en el gran proyecto de su vida durante 33 años, pero la guerra, la presión de los vecinos y el vandalismo le obligaron a abandonar su sueño para no volver a verlo nunca más.

Sabato Simon Rodia llegó a Los Ángeles –Estados Unidos- desde su Italia natal en la década de los años 20. Desde los 15 años se había dedicado a la construcción y como tantos otros compatriotas emigró a Estados Unidos en busca de un futuro más próspero que en la vieja y ajada Europa. En cuanto pudo ahorrar un poco de dinero, se hizo con una pequeña propiedad en Los Ángeles dispuesto a llevar  cabo su sueño: la construcción de varias torres con las que rendir homenaje a todas aquellas personas que habían abandonado su país natal para luchar por una oportunidad. Por este motivo, las torres fueron inicialmente conocidas como “Nuestro Pueblo”.

Entre 1921 y 1954, Rodia trabajó de manera incansable en el proyecto: enormes armaduras de de malla y alambre recubiertas con mortero y decoradas posteriormente con pequeños y coloridos trozos de porcelana, vidrios y azulejos. Todos los deshechos que caían en manos de Rodia eran susceptibles de convertirse en parte de esta gran obra que terminaría componiéndose de 17 estructuras interconectadas entre sí.

Pero la zona apartada en la que Simon Rodia había erigido su proyecto empezó a poblarse, y los vecinos a quejarse de la altura de las torres, despertando cierta ‘antipatía’ hacia el italiano que habría de constarse en las acusaciones que sobre él se vertieron durante la II Guerra Mundial, cuando incluso llegó a asegurarse que en las torres se escondían antenas japonesas para espiar las maniobras estadounidenses.

La tensión se mantuvo durante muchos años después de que finalizara el conflicto y las torres de Watts de Simon Rodia –nombre con el que pasarían a convertirse en Monumento Histórico de los Estados Unidos en el año 1990- fueron asaltadas por vándalos en múltiples ocasiones. Estos motivos obligaron a Rodia a abandonar Los Ángeles para no regresar jamás.

A raíz de su partida, las torres estuvieron a punto de ser demolidas en varias ocasiones, pero para entonces ya eran muy conocidas y varios colectivos ciudadanos se opusieron a su demolición, que a punto estuvo de ejecutarse de no ser porque las grúas encargadas de derruirlas no pudieron soportar la tensión y la tentativa quedó en nada. El actor Nicholas King, y el director de Hollywood, William Cartwrigth compraron el solar y conservaron la obra hasta que en 1975 fue donada al Estado de California convirtiéndose primero en el espacio protegido “Parque Histórico del Estado de las Torres Watts de Simon Rodia” y finalmente en Monumento Histórico nacional.

 

 

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