Las Puertas de Orahan

Roque AgandoEl pasado febrero nuestro homogéneo grupo de senderistas quiso aprovechar las fiestas del carnaval chicharrero para hacer una nueva visita a la Gomera ya que es una isla encantada y encantadora, cuyos caminos resultan atractivos y singulares.

Haciendo un apresurado resumen de esa isla, diremos que La Gomera, con sus 373 km2, tiene forma redondeada, cuyo centro lo constituye una altiplanicie de relieve ondulado que alcanza su mayor elevación en el Garajonay, con 1487 m.s.n.m. En esta atalaya parece ser que existió un altar de sacrificio o Pireo (las Puertas de Orahan lo llamaron). Los aborígenes gomeros, al igual que el resto de los humanos sintieron la necesidad de refugiarse en los dioses para intentar entender el origen de la vida y el misterio de la muerte y aquí les ofrecieron sacrificios de cabras y ovejas en demandas de buenas cosechas o acabar con etapas de sequía o hambruna.

De este mítico lugar salen de forma radial profundos barrancos, con frecuencia modificados por un impresionante paisaje de terrazas agrícolas, obra de titanes. Entre ellos destacan cuatro grandes barrancos-valles: son los de San Sebastián, (Ipalan), Hermigua (Mulagua), Valle Gran Rey (Orone) y Vallehermoso (Agana) que son a su vez municipios y a los que se le han de añadir los de Agulo y Alajeró. La gomera posee una extensa corona vegetal  que ocupa un 10% de su superficie dentro de la cual se halla el Parque Nacional  de Garajonay cuyos límites casi coinciden con un viejo bosque de laurisilva que actúa como esponja gigante que almacena y distribuye sus recursos hídricos y mantiene uno de los escasos cursos de aguas permanentes que existen en este archipiélago: el del arroyo del Cedro. Tiene además varios roques sálicos de impresionante y espectacular estampa como el de Agando (1182 m.), el de La Zarcita (1234 m.), el de Ojilla (1168 m.), etc.

El Centro de Visitantes de Juego de Bolas, además de poseer una exposición de la cultura y la naturaleza gomera, se encuentra también un museo etnográfico con muestras de artesanía popular y un excelente jardín botánico de la flora autóctona. Aquí dan un folleto de rutas autoguiadas para caminar por la laurisilva, todas ellas   interesantes, como la del Arroyo del Cedro, Las Cañadas de Jorge, el Jardín de las Creces, etc. cuyos planos y comentarios alusivos referentes a lugares concretos y en  puntos numerados, ayudan a entender las peculiaridades y flora de dichos lugares.

Y como nuestro objetivo era caminar por los senderos gomeros conviene reflejar que nuestro grupo lo cumplió en los cuatro días de nuestra estancia y así el sábado, tras tomar posesión de nuestros cómodos apartamentos de la Finca Piñero de Hermigua, salimos en dos coches hacia Agulo para iniciar el primero de ellos. A las 12,00 iniciamos el paseo pasando cerca del cementerio de ese municipio y tras una regular subida por el camino del Roquillo, llegamos al centro de visitantes de Juego de Bolas. Mas tarde pasamos la presa de La Palmita para asomarnos al soberbio mirador de Abrante y luego acometer una fuerte y continua bajada por el camino de Los Pasos hasta Agulo, donde recuperamos los coches a las 15 horas.

El domingo hicimos otra circular empezando a las 10 en la degollada de Peraza y, siempre por sendero, pasamos por la ermita de las vírgenes de Las Nieves y de La Salud. Llegados cerca de Agando, derivamos hacia el barranco de Las Lajas para luego acometer la fuerte subida que nos devuelve a la degollada de Peraza y aún seguimos otro trecho de sendero hasta llegar al caserío de Ayamosna a las 16 horas. Y el lunes toca Fortaleza de Chipude para lo cual dejamos los coches en Pavón a las 9 para subir a esa elevación, que al parecer también tuvo alguna significación religiosa aborigen y desde la cual se puede contemplar una prodigiosa panorámica. A las 11 dejamos Pavón y nos vamos hasta el Cercado para iniciar una de las más espectaculares bajadas existentes hacia  el “valle del gran rey”, llegando a la Vizcaína 2 horas después. Ya en los coches seguimos hasta la playa para bañarnos.

Y el martes concluye nuestro periplo gomero haciendo de forma discontinua varios paseos autoguiados por la laurisilva, empezando a las 9 por el mirador de Alojera, luego por Los Barranquillos, para seguir por el Jardín de Las Creces y La Cañada de Jorge, en una mañana bien aprovechada que nos dejó altamente satisfechos.

El Benchijigua nos devuelve esa misma tarde a Tenerife; cansados pero contentos.

 

 

 

Valeriano Pérez

 

 


 

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