Las Dunas de Maspalomas recuperan su esplendor

Las Dunas de Maspalomas

Las Dunas de Maspalomas / Miguel Ángel Peña

La naturaleza ha repuesto 40.000 metros cúbicos de arena que se extrajeron de la punta de La Bajeta

El confinamiento ha privado de transeúntes las Dunas de Maspalomas, lo que ha tenido como consecuencia que deje de tener huellas y recupere un paisaje de ensueño que no se contemplaba desde hace 50 años, el que muestra sus infinitas ondulaciones en el sur de Gran Canaria.

El Cabildo de Gran Canaria en una nota de prensa ha recordado que el coronavirus y el estado de alarma está facilitando la recuperación de procesos ecológicos esenciales de diversidad de entornos. «No solo en la hermosa floración de la cumbre o la sosegada reproducción de las aves», resalta Miguel Ángel Peña, director técnico del proyecto Masdunas, «también ha favorecido que este ambicioso trabajo ofrezca resultados positivos a mayor velocidad de la esperada».

Tanto es así, explica, que más de la mitad de la arena que se trasladó desde la punta de La Bajeta a Playa de El Inglés –un proceso que se realiza para que esa arena no caiga en el fondo del mar y se pierda, sino que tenga un segundo ciclo en el circuito dunar situándola en la “casilla” de salida-, ya se ha incorporado al sistema y ha empezado a conformar dunas costeras merced a los captadores de arena allí instalados.

La naturaleza recupera las Dunas de Maspalomas

Y es que el proyecto incluyó la repoblación de la zona con plantas de balancones, ya que atrapa la arena y se convierten finalmente en el germen de nuevas dunas. “Es bien conocido que estas plantas juegan un notable papel en la estructuración de la arena en forma de dunas, pues logran que se incorporen al ecosistema”, agrega.

Peña mostró su satisfacción porque tras seis semanas muestran también un “espléndido aspecto”, perfectamente enraizadas y con una viabilidad superior al 50 por ciento de los ejemplares pese a las duras condiciones de suelo y pluviometría en que se desarrollan.

Además, los 40.000 metros cúbicos que se extrajeron de la punta de La Bajeta durante la segunda y tercera fase del movimiento de arena, ya han sido repuestos por la naturaleza a través de la dinámica marina.

En cuanto a La Charca de Maspalomas, Peña, afirmó que la zona mantiene la misma vida animal de siempre, si bien es más que probable que con la inminente migración de aves y la tranquilidad que ha ganado el lugar, muchas permanezcan durante más tiempo para alimentarse y descansar en su viaje desde sus cuarteles de invierno en Europa hasta África.

Especies como el chorlitejo patinegro, a punto de desaparecer de Gran Canaria, verá facilitada su reproducción con la tranquilidad que proporciona la ausencia de transeúntes, celebró.

 

El Ilustrador

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