Las desapariciones de Hanging Rock

Montaña de Hanging RockEra el 14 de febrero de 1900, día de San Valentín, y las alumnas del colegio Appleyard de Woodend –un pueblo cerca de Melbourne, Australia- salían de excursión. Hanging Rock –“la roca que se balancea”-, era su destino. Un lugar insólito en el que desaparecerían aquella misma tarde, como si se las hubiera tragado la tierra.

Los profesores del Appleyard -un colegio de reputación de comienzos del siglo XX- habían elegido para la jornada de excursión visitar Hanging Rock, una roca de origen volcánico que se elevaba a unos 150 metros sobre la llanura y en la que muchos vecinos de la zona acostumbraban a hacer almuerzos campestres. De hecho, en otro punto de la zona se encontraban pasando el día el coronel Fitzhubert, su esposa, su sobrino Michael y el lacayo Albert Crundall.

 

El grupo de Appleyard estaba compuesto por 19 alumnas adolescentes, Diane de Poitiers –profesora de francés-, Greta McCraw –profesora de matemáticas-, y el conductor Ben Hussey, y se detuvo en la base de la formación rocosa poco antes del mediodía, en una zona acondicionada para el almuerzo. Es importante destacar este momento porque a las doce en punto del mediodía, los dos relojes que había en la expedición se detuvieron. Uno era el de Ben Hussey y otro el de McCraw, pero ninguno de los dos le dio mayor importancia al hecho.

 

Después de comer, las chicas más adultas del grupo –Irma, Marion, Miranda y Edith- solicitaron permiso a la profesora de francés para dar un paseo y subir a la roca. Como el grupo de jóvenes era conocido por su sensatez y madurez, la profesora no puso ninguna objeción. Las cuatro jóvenes comenzaron el ascenso y en el camino fueron vistas por Michael y Albert, que las piropearon al cruzarse con ellas.

El resto del grupo pasó la tarde en la zona de recreo, donde decidieron echarse una siesta. Al despertar, las jóvenes excursionistas aún no habían regresado y la señora McCraw tampoco se encontraba en el grupo. Diane, Ben y el resto de las chicas las buscaron por los alrededores, pero no consiguieron dar con ellas. Como se hacía tarde, decidieron avisar a las autoridades y el agente Bumpher se encargó de organizar a un grupo de búsqueda en el que, entre otros, participaron Michael y Alpert.

Pero aquel día sólo apareció la joven Edith, gritando entre los matorrales e incapaz de relatar nada de lo acontecido salvo que había visto a la señora McCraw y que iba vestida “de forma indecente; sin falda”.

La investigación continúo durante varios días sin resultados hasta que, casi una semana después, apareció otra de las excursionistas: Irma. La joven yacía en el suelo con un fuerte golpe en la cabeza que la había dejado conmocionada. Salvo por algunos rasguños en los brazos, nadie hubiera dicho que Irma hubiera pasado la última semana sola en el bosque. Entre otras cosas porque sus pies descalzos estaban intactos y sorprendentemente limpios.Película

Cuando la joven se recuperó, se procedió a su interrogatorio y al examen médico. En ninguno de los dos casos se sacó nada en claro. La joven no recordaba nada de lo sucedido y tampoco presentaba síntomas de haber sido violada o maltratada, a pesar de que no llevaba corsé en el momento en el que fue localizada.

 

La investigación se cerró unas semanas después sin encontrar rastro de las otras tres desaparecidas y el caso se archivó en la memoria colectiva de Woodend como una de esas historias que todo el mundo conoce pero de la que nadie quiere hablar. La escuela de Appleyard fue cerrada y el resto de las alumnas trasladas a otro lugar.

 

Mucho se ha especulado acerca de lo que pudo suceder aquella tarde en Hanging Rock. La teoría menos escabrosa es que las jóvenes se perdieron y no pudieron ser localizadas ya que en la roca hay zonas de muy difícil acceso. Morirían devoradas por los animales salvajes, abundantes en esta parte de Australia.

Pero también se ha hablado de un secuestro por parte de Michael Fitzhubert y el lacayo Alpert, de prácticas sexuales ilícitas entre la profesora y las alumnas, de abducción extraterrestre e incluso de viajes dimensionales –lo que explicaría que los relojes se hubieran detenido justo a las doce del mediodía-.

Lo único cierto es que sobre el caso de Hanging Rock se han desarrollado múltiples teorías y ninguna es concluyente, ya que las jóvenes desaparecidas nunca volvieron a ser vistas.

 

 

 

 

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