Las ‘Cuevas de Hércules’

Cuevas de HérculesSe cuenta que entre los muros de este lugar, en el subsuelo Toledano, Hércules el Egipcio enseñaba ciencias ocultas.

Ubicadas bajo la Iglesia de San Ginés, las denominadas ‘Cuevas de Hércules’ son uno de los muchos atractivos de Toledo. El espacio fue restaurado hace apenas dos años, permitiendo que los visitantes se acerquen a una de las muchas leyendas de la ciudad.

Se dice que estas cuevas fueron excavadas por Tubal o Hércules el Egipcio, y utilizadas como una auténtica ‘escuela de magia’ en el que éste enseñaba ciencias ocultas. Parece ser que las cuevas, en las que se había construido un palacio de jade y mármol, escondían encerraban el secreto de los grandes males que azotarían estas tierras. Nadie podía entrar en el lugar y cada rey debía añadir un candado a la puerta que blindaba el acceso para mantenerse a salvo de aquellos malos presagios.

Justo encima de estas grutas estaba la hoy desaparecida Iglesia de San Ginés y se cree que pudieron haber sido utilizadas como ‘refugio’ por culturas iberorromanas que escondieron en sus pasadizos imágenes paganas que jamás encontrarían un hueco en el fervor del cristianismo.

De esta manera, se gestó la leyenda de que las Cuevas de Hércules eran un lugar de tesoros escondidos y de acceso limitado a un grupo de privilegiados puesto que su simbología no estaba al alcance de los mortales. Sin embargo, el rey Don Rodrigo se aventuró a recorrer estos pasadizos, una osadía que acarreó la ruina de su reino, que será invadido por los árabes. Algunos creen que tal vez el tesoro de los reyes visigodos e incluso la mismísima Mesa del Rey Salomón, podrían estar aún escondidos en el subsuelo de Toledo.

Hacia 1546 hubo una segunda expedición a las cuevas, que finalizó con la salida en estampida de los soldados, que aseguraban haber tenido visiones horribles. En consecuencia, el acceso al lugar fue tapiado y no volvieron a realizarse más expediciones hasta tres siglos después.

En 1839, a raíz de la demolición de la Iglesia de San Ginés, se ordenó un nuevo reconocimiento de la cueva que concluyó con el descubrimiento de varias construcciones de origen romano -arcos, bóvedas, puertas tapiadas…-.

Superado ya el miedo de las leyendas que se gestaron durante la Edad Media, las Cuevas de Hércules fueron restauradas y constituyen uno de los muchos reclamos turísticos de la ciudad.

 

 

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