Las cuentas del Gran Kapital

Carlos Castañosa

Si don Gonzalo Fernández de Córdoba levantara la cabeza, también hoy le habría exigido cuentas a Su Majestad en el mismo tono que se las rindió entonces. Es decir, reclamando una respuesta al honor agraviado por la exigencia.

La transparencia de las cuentas Reales tiene de positivo satisfacer el derecho ciudadano a conocerlas y a saber cuánto y cómo se gasta el dinero público.  Quizá hubiera sido pertinente que estos números aparecieran espontáneamente varios años atrás,  sin necesidad de una presión imprevista por los adversos y recientes acontecimientos familiares. De cualquier modo, y habiendo monarquías europeas que no sueltan prenda sobre sus intimidades económicas, y que las que se confiesan superan en mucho el salario de la nuestra, debemos aceptar, además, que en esta vida no hay nada gratis.

Nuestra Constitución, en su TÍTULO PRELIMINAR, 1. 3, hace constar que La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria. Como quiera que dicha Carta Magna fuera votada y aceptada democráticamente por todos los españoles, al día de hoy y mientras no se reforme, todos debemos respetar la voluntad del pueblo español, único depositario de la Soberanía nacional (TÍTULO PRELIMINAR. 1. 2.). Dicho reconocimiento implica tener que pagar por ello. (Art. 65. 1) El Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su Familia y Casa…

El derecho constitucional a la libertad de expresión, también permite opinar peyorativamente sobre lo gravoso que resulta el mantenimiento de una Institución que, desde una perspectiva republicana, pudiera ser vestigio de la Historia, incompatible con cualquier proyecto de futuro. Todas las opciones son válidas y viables, siempre y cuando se mantengan los cauces democráticos en la reivindicación planteada con el respeto debido a la voluntad del pueblo soberano.

En la actual situación económica, la de un país al borde de la quiebra, cualquier dispendio debe estar mal visto, cuando se produce en un contexto de penuria colectiva, paro, pobreza y comedores sociales. Claro que el sueldo del Rey es una cantidad importante, 292.752 € como Jefe del Estado (El grueso de los 8.434.280 €, corresponde a protocolo y mantenimiento de la Casa Real). Quizá la Corona sea un lujo caro, pero motivo de reflexión merece su comparación con los emolumentos del presidente de Bankia, señor Rato, (2,34 millones de €), o del BBVA, (5,3 millones de €), el del BSCH, (4,9 millones de €), números recién publicados por el Banco de España, que exhiben estas cantidades ofensivas para la sensibilidad ciudadana. Para colmo, el BCE (Banco Central Europeo) acaba de “obsequiar” a varios bancos con medio billón de € (atención a la salvajada de la cuantía) como préstamo a tres años al 1%. No será para facilitar hipotecas a las familias o créditos a las PYMES, sino para invertir en Deuda Pública, cuyos intereses estimados serán del 6 al 7 %. Y mientras, los altos ejecutivos de las Cajas, haciendo oídos sordos a la orden del Banco de España de declarar sus emolumentos con transparencia y exactitud. Eso sí, el pueblo soberano, a apretarse el cinturón y a despotricar de lo caro que resulta mantener la Monarquía. ¡Pero si hay 11 directivos de Iberia que triplican, (alguno decuplica) los ingresos del Rey! Un consejero delegado de medio pelo, Rafael Sánchez-Lozano, percibe 632.000 € anuales, más un “bonus” de 1.896.000 €, y un “blindaje” de  1.160.000 € (datos de Remuneration Policy de IAG).

La inevitable política de recortes del nuevo gobierno, no está de momento avalada por medidas ejemplarizantes que controlen las cuentas macroeconómicas de entidades y administraciones públicas o empresariales que siguen campando a su aire, impunemente como un insulto continuado al ciudadano normal. Con la deuda de un ente público, AENA, 14.000 millones € (¡Qué animalada!), de la que tampoco los directivos declaran sus ingresos, ¿no se paliaría el trauma de los recortes sociales?

Desde el discurso de Investidura hasta las declaraciones más recientes, en  ningún momento se ha oído, en boca de los nuevos mandatarios, algo parecido a: “Corrupción: Tolerancia Cero”.
Sería la única luminaria que mitigase la indignación de los paganos de siempre, victimas del omnipotente poder financiero, de la corrupción instituida a todos los niveles y de la ausencia de valores morales en una sociedad abocada a su destrucción si esto no se remedia.

Volviendo con El Gran Capitán: “¡Soldados! Estas son las luminarias de la victoria” Tal fue la arenga a sus tropas cuando los franceses le reventaron el polvorín en plena batalla de Ceriñola. Por supuesto, venció con gloria.
Así era entonces. Ahora, por desgracia, la dignidad del pueblo español está en manos del Kapital (con K mayúscula).

 

http://elrincondelbonzo.blogspot.com/

 

Carlos Castañosa

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