Las claves del contrato único

Aumentar la contratación sacrificando los derechos del trabajador.

La nueva modalidad de contratación propuesta por Bruselas para hacer frente al problema del desempleo supone, para algunos expertos en materia laboral así como para los sindicatos, que se oponen tajantemente a esta medida, una importante merma en los derechos del trabajador.

La aplicación de este tipo de contrato en España supondría la desaparición de las múltiples opciones de contratación en su homogeneización en una única vía que, según el comisario europeo de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión, László Ándor, favorecería a la reducción de la temporalidad y a la generación de más puestos de empleo.

Expertos y sindicatos coinciden, sin embargo, en que esta homogeneización es una ‘invitación’ al despido, que una vez más se abarata y que dejaría al trabajador con una indemnización que varía entre los 10 y los 30 días por año trabajado, frente a los 33 días contemplados en los actuales contratos. Además, salvo por cuestiones de discriminación de sexo, religión o raza, el trabajador despedido tendría pocas herramientas jurídicas con las que reclamar a su empleador en una situación de despido potencialmente irregular, por lo que la fórmula propuesta por Bruselas no tendría cabida en los límites contemplados por la Constitución española.

Estas dificultades prácticas y jurídicas también se reflejarían al aplicar la nueva modalidad de contrato en actividades para las que no se requiere personal indefinido sino empleados que, como en el sector turístico- trabajen durante determinadas temporadas.

Por su parte, los defensores de este tipo de contrato aseguran que sería beneficioso ya que los empresarios tendrían menos ‘miedo’ a la hora de contratar nuevos trabajadores dado que las condiciones son más flexibles al no existir control judicial.

 

 

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