Las centrales nucleares españolas no podrían resistir el impacto de un avión comercial

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Greenpeace destaca que la central nuclear de Garoña es la más vulnerable de todas, junto con las de Almaraz y Ascó.

Fuga de vapor en la central nuclear de Cofrentes

Esta semana, la ONG ecologista Greenpeace denunciaba en un comunicado que la central nuclear de Garoña no podría resistir ni siquiera el impacto de un avión comercial pequeño que chocara contra el edificio del reactor, debido a sus características técnicas. “Si esto sucediera, esta central, idéntica a la de Fukushima, se encontraría en el peor escenario de accidente posible, especialmente por la enorme y rápida liberación de radiactividad que se produciría tras la fusión del núcleo con la contención abierta”.

La organización expone que las centrales de Almaraz y Ascó -cada una con dos unidades- presentan una muy alta vulnerabilidad del edificio del reactor. La colisión de una aeronave comercial de tamaño medio o grande causaría un daño muy importante en el edificio del reactor, con los consiguientes escenarios de accidente.

Greenpeace exige al Consejo de Seguridad Nuclear -CSN- que incluya las pruebas de resistencia a impactos de aeronaves -por accidente o ataque terrorista- en las pruebas de esfuerzo de las centrales nucleares españolas, tal y como se le demandó por el Pleno del Congreso de los Diputados del pasado 12 de abril y como se recogió en el acuerdo de la Comisión Europea del 25 de mayo.

Al contrario del CSN, los organismos reguladores de Alemania, Bélgica, Holanda y Suiza sí han hecho esos estudios incluyendo los impactos de aeronaves y han publicado sus conclusiones generales. De hecho, el suspenso de las centrales nucleares ante esas pruebas facilitó el cierre de ocho de ellas por parte del Gobierno alemán.

 

 

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