El laberinto más grande del mundo

El laberinto más grande del mundo

El Laberinto della Masone

A las afueras de la ciudad de Parma abrió sus puertas en 2005 el laberinto de bambú más grande del mundo. Un capricho del mecenas Franco Maria Ricci con la idea de que los visitantes “se pierdan y se reencuentren a sí mismos”

El laberinto más grande del mundo se ubica en una finca de Fontanellato, ocupa más de 7 hectáreas de extensión y en él se han empleado hasta 20.000 plantas de bambú de una veintena de especies diferentes.

El Laberinto della Masone es trata de un recorrido total de algo más de tres kilómetros que transcurren entre variedades de bambú enanas y ejemplares gigantes hasta el punto de que en algunas zonas el laberinto puede alcanzar una altura de 15 metros.

Observándolo desde las alturas, el laberinto más grande del mundo presenta la forma de una gigantesca estrella que se desarrolla en a partir de un cuadrilátero central en el que Ricci abre al visitante su galería de arte y su biblioteca, dos visitas incluidas en el precio de la entrada al complejo (unos 18 € aproximadamente).

El laberinto más grande del mundo es un lugar para el reencuentro

Como enamorado del arte y la belleza, Franco Maria Ricci quería dejar su impronta en la naturaleza con un hermoso legado. Cuando se le ocurrió transformar esta propiedad en el laberinto más grande del mundo decidió que era el momento de vender su editorial y dedicarse por completo a su construcción.

Durante aproximadamente una década el propio Ricci trabajó en este proyecto en el que ha invertido dinero, tiempo y mucha ilusión para que hoy sea lo que es: un remanso de paz en mitad de la naturaleza destinado a que los visitantes vayan a perderse pero, sobre todo, a reencontrarse con sí mismos.

El Laberinto della Masone es, en cierto modo, un escondite espiritual que se puede visitar para algo más que para completar su sinuoso recorrido. Dispone de salas para invitados, tres restaurantes, galerías de exposición y un salón de baile aparte del pequeño museo de Ricci (con obras pictóricas y esculturas) y la biblioteca tipográfica (con una colección exclusiva de los trabajos de Giambattista Bodoni).

El Ilustrador

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