La trenza misteriosa de Romsey

Trenza misteriosa de Romsey

Trenza misteriosa de Romsey

En 1839 los sepultureros que trabajaban en la abadía de Romsey se toparon por sorpresa con un féretro. En su interior estaba la trenza misteriosa cuyo origen aún no ha sido desvelado

¿Qué hacía una cabellera trenzada en el interior de un ataúd? Al principio la pregunta no pareció tener demasiada relevancia porque lo primero que hicieron los sepultureros que la encontraron fue tirarla a la basura. Con posterioridad alguien decidió rescatarla y guardarla, aunque sólo fuera como algo anecdótico. En la actualidad la trenza se exhibe en una vitrina en la abadía de Romsey, al sur de Inglaterra. Pero nadie ha conseguido averiguar a quién perteneció y por qué se guardó en el interior de un ataúd.

Un hallazgo muy peculiar

En cuanto los sepultureros se dieron cuenta de que sus palas chocaban con algo duro, se lo comentaron al vicario. Excavando alrededor del objeto se dieron cuenta de que se trataba de un féretro que no debería estar en ese lugar. Pero en caso de que hubiera restos óseos en su interior, el vicario decidió que no se movería de su sitio.

El propio sepulturero se encargó de averiguar si había huesos. Hizo un agujero en la parte superior e introdujo la mano pero lo único que se encontró fue el cuero cabelludo de una persona “Tan brillante como el que había visto en mujeres vivas”, según dejó constancia en su testimonio. Pero, ¿a quién pertenecía?

El niño que quería ser arqueólogo

Con sólo 7 años Jamie Cameron visitó junto a sus compañeros de escuela la abadía de Romsey y vio por primera vez aquella vitrina. Era el año 2000 y Cameron tuvo claro en aquel mismo momento que quería estudiar Arqueología y resolver enigmas como el de la trenza misteriosa.

Cameron es ahora un joven arqueólogo de 23 años con estudios en Cambridge y en Oxford. Ha cumplido su sueño de estudiar la carrera que quería, pero aún no ha logrado quitarse la espina resolviendo las incógnitas que se ciernen sobre la cabellera de Romsey.

Las principales hipótesis sobre la trenza misteriosa

Cameron regresó a la abadía para hacerse con la trenza y trasladarla a los laboratorios de Investigación Arqueológica de la Universidad de Oxford. Los tests de radiocarbono revelaron que la trenza perteneció a una persona que probablemente falleció entre los años 965 y 1045.

En el pelo también había restos de resina y una proteína de origen marino que puede tener relación con la dieta de la persona o con los rituales funerarios a los que fue sometida. No queda claro, sin embargo, si se trató de un hombre o una mujer.

Tradicionalmente se ha dicho siempre que la trenza misteriosa era de una fémina por las connotaciones femeninas de ese peinado, pero lo cierto es que habría que entenderlo en el contexto de la época, en el que las modas eran diferentes y las trenzas no eran un símbolo distintivo de la mujer. De hecho, las pruebas de ADN realizadas sugieren que podría tratarse de un hombre.

En cualquier caso, quien quiera que ocupara aquel ataúd era una persona importante en la época. No sólo por el hecho de haber recibido sepultura en la abadía sino porque se trataba de un féretro de doble caja, lo que revela un estatus acomodado.

A pesar de que no existen pruebas contundentes, la versión popular ha preferido sostener durante todo este tiempo la teoría de que el pelo pudo pertenecer a Santa Morwenna, la primera abadesa, o a Santa Ethelfleda, la patrona del lugar. Dos visiones que probablemente tengan más de romántico que de científico.

 

 

El Ilustrador

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.