La trampa del mal, un thriller entretenido pero inconexo

La trampa del MalLa hipótesis sobre la que se sustenta la película -cinco personas atrapadas en un ascensor sobre el que se ciñe la presencia del mismísimo Diablo-deja al desnudo un argumento poco original y falto de tensión dramática.

La última película surgida “De la mente de M. Night Shylaman”, es tan previsible que no estaría cometiendo ningún pecado si dijera que en cuanto los cinco personajes quedan atrapados en un ascensor bajo la atenta mirada de una etérea fuerza demoníaca, el espectador ya sabe que ninguno va a salir vivo del agujero. Sólo es cuestión de tiempo ver cómo irán cayendo uno tras otro hasta que sólo quede uno del que, por respeto al lector de esta crítica, no desvelaré ni su identidad ni el destino que le espera, aunque ninguna de las dos cosas supongan una sorpresa después de los quince primeros minutos de película.

La presencia de M.Night Shylaman entre los créditos de la película como cabeza pensante del argumento no es más que una argucia comercial para cubrir, por un lado, el escaso éxito de su anterior película –Airbender– e imprimir al mismo tiempo ciertas expectativas a una cinta con la que parece que el el director de El sexto sentido podría volver a sus orígenes cuando en realidad sólo pone en manos de John Erick Dowdle -Cuarentena- una película de suspense más propia de un episodio de Cuentos asombrosos que de un largometraje cinematográfico.

Como suele suceder en este tipo de películas, el argumento ni sorprende ni atemoriza y únicamente prepara al espectador para un final forzado e inconexo que no justifica ninguna de las líneas que se van abriendo en la trama esperando una respuesta convincente. En definitiva, una película que como pasatiempo no está del todo mal, pero que no servirá para darle brillo a la carrera profesional de Shylaman.

Celina Ranz Santana

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