La sorprendente historia del ‘hombre elefante’

El Hombre Elefante“Fuera cual fuese su alegría, su rostro permanecía impasible. Podía llorar, pero no podía sonreír” – Frederick Treves

El futuro de Joseph Carey Merrick, un joven británico de apenas 24 años de edad, era poco alentador. Su deformidad física era tal que ‘asustaba’ a los vecinos con aquel aspecto monstruoso. Por eso no es de extrañar que acabara convertido en una atracción de feria: ‘El hombre elefante’.

Cuando Joseph Carey Merrick nació, el 5 de agosto de 1860, era un niño de apariencia normal. Poco se sabía por entonces acerca del origen de algunas deformaciones físicas del ser humano que se agravaban con la edad. El propio Merrick llegó a atribuir su enfermedad al susto que un elefante le dio a su madre durante el embarazo.

A partir de los cinco años, el cuerpo de Joseph Merrick empezó a experimentar malformaciones que se fueron agravando con el tiempo. Su madre falleció cuando apenas tenía once años y su padre inició una nueva vida con otra mujer: una nueva familia en la que el pequeño Joseph no era bien recibido. A pesar de las penurias económicas, su padre y su tío hicieron todo lo posible por ayudar al niño, que fue sometido a dolorosas intervenciones para curar su deformidad.

Finalmente, y ante la imposibilidad de encontrar una solución, Joseph Merrick parece asumir su destino de ‘monstruo’ y accede a trabajar en la feria de un tal Sam Torr, un director de circo que lo convierte en la estrella de todas las atracciones: ‘El hombre elefante’.

Por entonces, Joseph Merrick ni siquiera era consciente de que el origen de todas aquellas protuberancias residía en una herencia genética disfuncional, y atribuía su ‘monstruosidad’ a un episodio en la vida de su madre que relataba así: “La deformidad que exhibo ahora se debe a que un elefante asustó a mi madre; ella caminaba por la calle mientras desfilaba una procesión de animales. Se juntó una enorme multitud para verlos, y desafortunadamente empujaron a mi madre bajo las patas de un elefante. Ella se asustó mucho. Estaba embarazada de mí, y este infortunio fue la causa de mi deformidad”.

En 1884 la historia de ‘El hombre elefante’ llegó a oídos de un joven cirujano del Hospital Londres, con una prometedora carrera en el mundo de la Medicina. Frederick Treves era un cirujano especialmente atraído por el tema de las deformaciones humanas, así que en cuanto supo de la existencia de Joseph Merrick se puso en contacto con él para estudiar su caso.

Treves estaba sorprendido por el aspecto de Merrick y decidió que la comunidad científica le apoyara en el estudio de un caso tan complejo. Tal era el aspecto de Merrick que para acceder al Hospital de Londres y a las conferencias en las que era estudiado su caso, tenía que mostrar una tarjeta en la que el doctor Treves solicitaba que no se le pusiera ningún tipo de impedimentos por su aspecto físico.

Sin embargo, aquellos estudios no llevaron a ninguna conclusión y los médicos no fueron capaces de encontrar explicación a la patología de Merrick y mucho menos de darle una solución. Así que el joven regresó al circo y estuvo viajando por Europa hasta que su deformidad fue tan grave que incluso dejó de ser rentable para la feria. Apareció tirado en una estación de trenes de Liverpool y cuando la policía fue a detenerlo, mostró la tarjeta del doctor Treves, que acudió en su auxilio.

Desde el punto de vista médico, el problema de Merrick no tenía solución, así que Treves se esforzó en darle una vida digna a ‘El hombre elefante’. Tras aquella apariencia monstruosa se escondía un muchacho inteligente y muy sensible, algo que pudieron comprobar las mujeres de la nobleza de la época que, por iniciativa del doctor, acudían a visitar a Joseph Merrick, un joven que desde el punto de vista emocional había experimentado una enorme mejoría gracias al apoyo de su amigo Treves.

Merrick murió como consecuencia de su enfermedad. Su cadáver apareció sentado en la cama y las primeras sospechas parecían indicar que había muerto de asfixia. Pero, al parecer, simplemente dormitaba cuando su pesada cabeza se inclinó sobre uno de sus hombros y se desnucó.

Durante varias décadas se ha intentado averiguar cuál era la enfermedad que padecía Joseph Merrick. Algunos médicos opinan que se trataba del ‘Síndrome de Proteus’ o de Neurofibromatosis, ambas enfermedades que se caracterizan por ese desarrollo anormal de huesos y tejidos. Sin embargo, son patologías tan particulares y tan escasas que ni siquiera hoy en día se puede conocer con exactitud el diagnóstico de Merrick. Sin embargo, su historia personal ha trascendido casi más que su enfermedad y ha sido transformada en novelas, canciones, películas y obras de teatro.

 

 

 

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