La reducción de la velocidad máxima tendrá vigor durante sólo cuatro meses

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El Gobierno prevee ahorrar 2.300 millones de euros pero tendrá que invertir 1.151 millones.

El vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha anunciado que la reducción de la velocidad máxima en autopistas y autovías de 120 a 110 kilómetros kilómetros por hora -una de las medidas del plan de ahorro energético- tendrá vigor durante cuatro meses, hasta el 30 de junio, cuando se evaluará su continuidad.

Por otro lado, Rubalcaba ha añadido que el Estado está dispuesto a asumir el coste de la rebaja de los billetes de cercanías de Renfe -otra de las iniciativas del plan- en Cataluña y Madrid, comunidades que se niegan a aplicar esta medida de fomento del transporte público para el ahorro energético. El Consejo de Ministros ha aprobado una veintena de medidas con las que tratan de contrarrestar una crisis energética acentuada a raíz de los disturbios en el norte de África que, ha advertido Rubalcaba, podría poner en cuestión la recuperación económica.

El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, apuntó que el plan, con 20 medidas y una campaña de concienciación ciudadana, busca reducir en 28,6 millones los barriles de petróleo que se compran al exterior cada año y en 12,5 millones las toneladas de CO2 que se emiten. El coste del paquete de medidas, recordó el ministro de Industria, será sufragado en un 80 % por las compañías eléctricas, dentro de la partida de ahorro y eficiencia energética.

El Gobierno aclaró que descarta limitar el acceso del tráfico al centro de las ciudades o reducir la velocidad en algunas calles de 50 a 30 kilómetros porque no se nota en el consumo de energía, así como que se tenga que recurrir a cortes de suministro.

Sebastián recordó que España tiene una dependencia energética del 75 %, mayor que la mayoría de los países europeos, y que cada año se compran 650 millones de barriles. El ministro de Industria ha insistido en que, pese a que no hay problemas de suministro, el 12 % del petróleo que se consume en España viene de Libia, y el 30 % del gas, de Argelia, junto a otras importantes cantidades que pasan por el Canal de Suez.

 

 

 

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