La piedra más importante del Islam

MecaNo me olvido de que eres una piedra y de que no puedes hacerme ni bien ni mal” Mahoma

Más de 1.500 millones de musulmanes orientan sus oraciones hacia esta piedra de La Meca cinco veces al día. El cubo de la Kaaba es un edificio sagrado de una sola estancia, recubierto por una enorme tela negra y completamente vacía. Ni la Kaaba ni la Piedra Negra son objetos de adoración en el Islam, pues los musulmanes únicamente veneran a Al-lah. Sin embargo, son dos símbolos de referencia más importantes de esta cultura milenaria.

Ya desde antes de Mahoma, la Kaaba constituía un lugar de culto para los musulmanes. Pero poco tiene que ver el edificio sagrado actual con el de entonces, que al parecer albergaba más de 400 ídolos. Así habría de mantenerse hasta que Mahoma, tras finalizar su peregrinaje -conocido como Hégira- regresó a La Meca y eliminó de la cultura musulmana cualquier referencia a los ídolos, convirtiendo el lugar en “la santa casa de Dios”.

El origen de esta edificación -al menos el místico- se remonta a la más remota Antigüedad. Se dice que fue el propio Adán -el creador del género humano-, el que con sus propias manos erigió el templo en un lugar que se corresponde exactamente con la Estrella Polar. Por este motivo, la Kaaba ha sido también considerada el centro del Universo y, durante cientos de años, fue un lugar de peregrinación en la cultura prehispánica. Sin embargo, el Gran Diluvio destruyó la construcción, que posteriormente sería levantada otra vez por el profeta Abraham, ancestro de los árabes. Una religión emergente y cada vez más importante, retomó aquel lugar como punto de referencia, pero el recuerdo del culto a Al-lah, el Único, se fue transformando y derivando en una devoción en la que cada vez era más notable la presencia de ídolos. Mahoma daría un nuevo giro en la concepción de la religión islámica.

En cuanto a la famosa Piedra Negra, se encuentra fijada en el ángulo nordeste de la Kaaba, enmarcada en un círculo de plata. Se dice que Abraham y su hijo Ismael la encajaron en este lugar al finalizar la reconstrucción del templo y que desde entonces indica a los peregrinos el punto de partida y de finalización de las siete vueltas rituales que forman parte del peregrinaje obligatorio de todos los musulmanes. Este acto de fe es una representación simbólica de las siete vueltas que los ángeles hacen alrededor del Trono de Dios.

La Piedra Negra era la última piedra necesaria para dar por concluida la reconstrucción del templo. Abraham encargó a su hijo Ismael que buscara una piedra en el desierto, pero la búsqueda fue infructuosa y el hijo del profeta regresó con las manos vacías. Entonces se encontró con la sorpresa de que su padre ya tenía una piedra y que al parecer, el propio ángel Gabriel se la había traído desde el Paraíso.

Misticismo e historia son dos palabras irremediablemente unidas en lo que a cuestiones religiosas se refiere. Por eso es difícil establecer cuál es el verdadero origen de esta piedra que año tras año congrega a miles de seguidores islámicos a su alrededor en un ritual en el que se concentra toda la energía de las oraciones musulmanas.

 

 

 

 

 

 

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