La objetivación de los fenómenos parapsicológicos

Fenómenos parapsicológicosCon el reciente estreno de la película ‘Luces Rojas’ probablemente muchos hayan sentido curiosidad por este tipo de fenómenos y el rigor científico en su estudio.

Para empezar, habría que hacer una distinción entre aquellos fenómenos para los que existe una dimensión objetiva y aquellos para los que no. Simplemente con esta diferenciación nos daremos cuenta de que los aspectos más llamativos de los fenómenos parapsicológicos –la escritura automática, la telepatía o la clarividencia- no son verdaderamente mesurables.

En la década de los 30 se puso de moda en varias universidades estadounidenses el estudio de estos fenómenos, pero un acercamiento riguroso a su forma de proceder es complicado en tanto que existe una carga emocional en todos ellos difícilmente mesurable.

Sin embargo, algunas de estas experiencias sí han podido ser objetivadas en tanto que, a pesar de tratarse de fenómenos que parecen trascender las leyes de la naturaleza, se puede comprobar que, efectivamente, están teniendo lugar, aunque sus causas no hayan podido ser determinadas.

Fenómenos como el movimiento de objetos con la mente, los ‘polstergeist’ –fenómenos incontrolados, apariciones, ruidos…- o las psicofonías, han sido abordados desde muy diversas teorías sociológicas o limítrofes con el ámbito estrictamente científico entre las que destacan especialmente dos.

Por un lado, la Teoría de los Archivos Akhasicos, según la cual todas las experiencias del ser humano, todos los sentimientos que ha experimentado o que es capaz de experimentar, se encuentran ‘archivados’ en un lugar que trasciende al tiempo y al espacio y al que solo se puede acceder a través de la exploración interior y de la meditación. Es en este lugar ‘metafísico’ en el que todos los seres humanos y todas sus experiencias están conectadas.

Por otro lado, la Teoría del Inconsciente Colectivo, diseñada por Carl Gustav Jung, que asegura que todos los individuos desarrollan unos procesos mentales –inconsciente individual- extrapolables a todo el género humano –inconsciente universal- que conforman las creencias de una cultura, su mitología y el propio simbolismo de la vida. Además, son arquetipos fácilmente identificables en sociedades totalmente dispares, precisamente porque forman parte la naturaleza misma del ser humano.

 

 

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