La nueva ordenanza de movilidad y tráfico desata la polémica

ordenanza de movilidad y tráfico

Calle de Santa Cruz de Tenerife

Los vecinos del centro histórico de Santa Cruz de Tenerife insisten en la necesidad de abrir un nuevo proceso político y social para llegar a consenso

A través de la Asociación El Perenquén, los vecinos del centro histórico de la capital tinerfeña han manifestado su disconformidad ante la nueva ordenanza de movilidad y tráfico en la ciudad. Consideran que no es «políticamente moral» tomar este acuerdo tres días después de las elecciones por concejales y partidos que ya no tienen mayoría absoluta y amenazan con acudir a la Fiscalía si este plan sigue adelante.

Consideran que «Santa Cruz de Tenerife sufre un problema grave de movilidad por el afán de ganar espacio público para las terrazas» sin ningún tipo de consenso con los vecinos afectados. Una situación que, según este colectivo «se pretende legitimar con esta normativa».

No existe ningún estudio que avale la nueva ordenanza de movilidad y tráfico en Santa Cruz de Tenerife

«Llevamos años quejándonos de las pilonas y a la empresa privada que gestiona el tráfico en el centro histórico” subraya la Asociación, asegurando que estos elementos impiden el tránsito normal por la vía pública. El Perenquén expone también el peligro que suponen toldos y otros elementos fijos para el acceso de los bomberos en caso de una emergencia en las calles del centro histórico, así como los materiales no ignífugos que se adosan a los árboles, con el peligro que supone en caso de incendio. Por todo ello, la Asociación ha pedido al Ayuntamiento los informes de los bomberos pero estos aún no han sido facilitados.

Asimismo, los vecinos y los miembros de la Asociación denuncian que la nueva ordenanza de movilidad y tráfico carece de un imprescindible estudio que avale las decisiones políticas que incluye, no analiza las alternativas, omite algunas calles como la Pérez Galdós (que no figura en el documento), no recoge los aparcamientos que se preveían en el proyecto Urban y consolida una política de «dejar encerradas en numerosas calles del centro a personas enfermas y en general, discapacitadas, con movilidad reducida».

 

El Ilustrador

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