La Mussara, una puerta a otra dimensión

La villa del 6Se dice que en este pueblo abandonado de la provincia de Tarragona hay una piedra conocida como ‘La villa del 6’ que conecta con lo desconocido.

Algunos de los muros que aún hoy se mantienen erguidos en este lugar tan particular del Bajo Campo catalán atestiguan la existencia de un pueblo de que apenas quedan sus ruinas y muchas leyendas.

Entre los restos de las casas emergen los restos de la antigua iglesia de San Salvador, uno de los ocho edificios cuyos muros aún se conservan parcialmente. El hecho de que el pueblo y la iglesia estén en estado de abandono ha sido durante mucho tiempo un reclamo para los curiosos y para los amantes de lo esotérico que a menudo acuden a este lugar para llevar a cabo sus rituales.

Pero lo más inquietante de La Mussara no son precisamente las ruinas mejor conservadas sino una piedra, conocida como el paso a ‘La villa del 6’, en la que se han producido extrañas desapariciones: dicen que quien sobrepasa dicha piedra va a parar a este inquietante lugar del que apenas se sabe nada pero que muchos se aventuran a relaciona con aspectos ‘malignos’ –de ahí el ‘diabólico’ número 6-.

Probablemente una de las historias más conocidas al respecto es la de un hombre que había acudido al lugar con un grupo de amigos para recoger setas. Nos remontamos al 16 de octubre de 1991. Un tal Enrique Martínez, conocedor de la zona, caminaba por La Mussara recogiendo setas. Pero Martínez nunca regresaría de su excursión. Su coche fue encontrado aparcado en un lugar cercano a la misteriosa piedra. Sus cosas personales estaban dentro y la cesta de setas a apenas unos metros. Quienes lo acompañaban emprendieron la búsqueda con la esperanza de dar con él: Enrique conocía la zona y era imposible que se hubiera perdido, pero tal vez hubiera sufrido un accidente, una caída o cualquier otro imprevisto. Sin embargo, tras varias horas de búsqueda, no daban con el rastro de su compañero.

De repente, desde el pueblo se oyeron caballos trotar. El grupo se alarmó: La Mussara era un pueblo abandonado por el que no transita casi nadie, y mucho menos un enorme grupo a caballo. Pero de regreso al pueblo se encontraron con un espectáculo inexplicable: seres semitransparentes ataviados con túnicas se habían congregado en los alrededores de la iglesia. Alguien intentó comunicarse con ellos, pero aquellas extrañas formas desaparecieron justo en ese momento. De Enrique Martínez no volvió a saberse nada –ni siquiera si su historia es verdadera o si solo es un cuento para relatar una noche de luna llena en torno a una hoguera en mitad del monte-. Pero su leyenda ha pasado a engrosar la lista de extraños sucesos que pueblan estas tierras, envueltas la mayoría del año en una extraña neblina que para muchos es una prueba irrefutable de que La Mussara es escenario de sucesos inexplicables.

 

 

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