‘La mujer de negro’. Un paseo en el tren de la bruja.

La mujer de negroFantasmas y casas encantadas en un ambiente de ‘terror gótico’ bien construido que sin embargo no hace justicia a la novela de Susan Hill y que no alcanza la tensión de la genial puesta en escena de su adaptación teatral.

Una vez más me he dejado engañar por un tráiler atractivo y unas imágenes impactantes que parecían adelantar un thriller en toda regla, más allá de los tópicos de fantasmas y maldiciones.

De hecho, no me hubiera importado el tópico si la historia me hubiera convencido, pero La mujer de negro me defraudó. Es el riesgo al que te enfrentas cuando vas al cine con demasiadas expectativas o con una idea preconcebida de algo que ya has visto, que ya has leído y que en su momento te fascinó.

Hace unos días empecé a leerme la novela de Susan Hill para ir poniéndome en situación. Tras dejarme sorprender por la adaptación teatral de esta historia, la idea de ver esa misma ficción plasmada en una pantalla de cine me hacía mucha ilusión. Después de ver el tráiler, aquellas ganas de que llegara el estreno fueron en aumento. Y he de confesar que, cuando al fin estaba ahí, en mi butaca, con mis palomitas y a unos segundos de que empezara la película, me dejé embriagar por esa sensación de la ‘misión cumplida’.

La dama de negro es una historia de fantasmas en el sentido ‘clásico’. Una casa encantada, una maldición que se cierne sobre un pueblo y sobre todos sus niños y una aparición fantasmal que solo vaticina desgracias. En medio de este panorama, aparece un abogado viudo al que se le encarga la venta de la mansión y que termina asumiendo el papel de héroe en un intento desesperado por acabar con la sombra que planea sobre el pueblo.

Es una de esas historias que nos gustaría escuchar en una noche de acampada o –poniéndonos más idílicos-, una noche de tormenta, en una casa de piedra, al calor de la lumbre. Pero si nos tenemos que conformar con que nos la cuenten en una película, lo menos que podemos hacer es ponernos un poco más exigentes. Exigentes con el trasfondo de la historia, con la conducción del argumento y con todos aquellos aspectos que en la simplicidad de la trama no acaban de cuadrar. La dama de negro tiene muchos puntos positivos en cuanto a la ambientación y a la elección de las localizaciones, pero le falta ‘chicha’. Le falta algo más a la historia para que no se convierta en una sucesión de sustos, como si los espectadores fuéramos en el tren de la bruja esperando a tomar la siguiente curva para que nos aparezca un nuevo fantasma que nos haga saltar en la butaca.

Desde luego, Daniel Radcliffe –protagonista de Harry Potter– necesitaría más que nunca su varita mágica para que La dama de negro fuera la película que la historia se merece.

 

 

Celina Ranz Santana

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