‘La memoria de la lluvia’

La memoria de la lluvia

La memoria de la lluvia

Un asesinato de brutalidad extrema y varios detalles incongruentes en relación al crimen incitan al periodista Aquiles a investigar un caso que no es más que el comienzo de una serie de muertes sin explicación aparente

El escritor gallego Pedro Feijoo (Los hijos del mar), que por segundo año ha sido galardonado con el Premio Arzobispo Juan de San Clemente, firma una novela de misterios y asesinatos con tintes poéticos. Y es que sorprendentemente este autor nacido en Vigo ha conseguido integrar la obra literaria de Rosalía de Castro (uno de los referentes de la literatura española y gallega) en el centro de este thriller enigmático en el que las palabras se convierten en un arma mortal.

Los crímenes de La memoria de la lluvia

El periodista Aquiles Vega, un periodista sin demasiado éxito personal o profesional, asume el protagonismo de esta historia cuando tras la aparición del cadáver Xosé Carneiro, psicoanalista y colaborador polémico en programas de televisión, se dan a conocer algunos datos del crimen que no parecen encajar.

Vega se pone sobre la pista de este asesinato, que no será sino el comienzo de una cadena de crímenes brutales y misteriosos. Para encontrar sentido a estos sucesos, el periodista contará con la ayuda de la profesora Sofía Deneb que le descubrirá la figura de la poetisa gallega Rosalía de Castro y cómo su obra podría dar sentido a estos macabros acontecimientos.

La pasión destructiva de la literatura

La intuición periodística y la pasión literaria están en la base de esta novela ambientada en la nostalgia de las calles de Santiago de Compostela. La memoria de la lluvia es una novela original y de lectura compulsiva en la que las palabras construyen y destruyen a sus personajes mientras los protagonistas van uniendo piezas de este rompecabezas literario.

Publicada inicialmente en gallego, la obra fue traducida al castellano en 2013 y desde entonces no ha dejado de ganar adeptos con la frescura de su narración, el humor negro y la precisión con la que Feijoo es capaz de hilar historias que en apariencia no guardan ninguna relación.

El Ilustrador

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