La mediocridad, esa ruina

José Manuel Adán

A veces es difícil entender como un país como el Reino Unido con una clase media de tan baja calidad puede mantener el nivel de prestigio desde la época de su imperio.

Solo hay que ver a los seguidores de los equipos británicos cuando se desplazan al continente como muestra de esa calidad. Si ponemos el acento en Francia, la clase media es muy superior a la británica y a pesar de haber sido la gran derrotada en las últimas guerras mundiales ha conseguido parecer como la gran vencedora de las dos contiendas siendo hoy un país envidiable. Qué decir de Alemania, vencida en las guerras mundiales y obligada a pagar sus invasiones y posteriormente los platos rotos de la unificación del país, y hoy el motor de Europa.

Qué duda cabe que la idiosincrasia de cada pueblo ha tenido mucho que decir, pero en mi opinión, la transformación a partir de la revolución industrial de 1848 de la nobleza en burguesía y ésta en clase dirigente del país tras procesos rígidos de selección que tienen relación no solamente con la educación recibida, si no de la formación posterior universitaria, junto al esfuerzo a lo largo de la vida unido a los principios de mérito y capacidad, hacen de estas clases dirigentes la unidad de mando esencial , independientemente de la forma de estado, monarquía o república, de estos países. Así el Reino Unido goza de una clase dirigente que siempre respetará los ejes estratégicos de su ser: la tradición, el respeto y cariño a su monarquía, el afianzamiento económico con los países de su antiguo imperio creando la Commonwealth, y la defensa de lo que creen que es suyo en cualquier parte del mundo (creo que Malvinas o Gibraltar solo pueden pasar a sus legítimos dueños solamente por la fuerza, lo que no implica necesariamente que sea la militar. De Iberia, se pueden apropiar de las líneas estratégicas a Centro y Sudamérica y será ya terreno conquistado, no las soltarán)). Pero esa fuerza, que he podido comprobar en cualquiera de las reuniones internacionales a las que he asistido, en que intervienen los británicos, es consecuencia de la transmisión de ese credo desde los dirigentes a todos los ciudadanos.

La clase dirigente francesa se basa en la ENA (Escuela de Nacional de Administración), siempre tachada de elitista, cuando la élite, al alcance de cualquiera, consiste en estudiar y sobresalir, de nuevo los principios de mérito y capacidad. Es prácticamente imposible llegar a la categoría de Director General en la Administración Pública sin pasar por la ENA. Así las delegaciones francesas en las reuniones internacionales están fundamentalmente constituidas por personal procedente de la ENA, sea cual sea el objeto de la reunión: aeronáutico, financiero, económico, diplomático,etc..En este país, no han existido los aquí llamados “problemas vasco y catalán”. Tanto en el país vasco francés como en la Cataluña francesa, se pueden bailar todas las sardanas que se deseen y ponerse la boina cuando se quiera, pero ya la revolución de 1789 dejó escrito, eso sí con mucha sangre inútil derramada y con un lema libertad-igualdad –fraternidad, la Francia de hoy, con un solo idioma, una sola nación, y una república. La clase dirigente francesa ha entendido perfectamente el mensaje de las derrotas mundiales y ha dicho basta. Ha optado por una energía nuclear más barata, ha modernizado el país y a pesar de los partidos políticos, Francia hoy es un referente.

La clase dirigente alemana ha sido capaz de construir un sistema social y económico y estratégico entre 1950 y 1980 muy sólido. El nivel de educación de los dirigentes económicos es superior al de los políticos en esta clase integrada que en general es muy alto. La dimisión de políticos en casos de corrupción por pequeña que esta sea es inmediata. Alemania siempre ha optado por el trabajo como mérito, no como castigo y asentándose en los principios de mérito y capacidad. Por ello son el motor de Europa

¿Es España hoy un referente mundial, o europeo? Es imposible que lo sea. Nuestro país ha carecido de una clase dirigente con la formación necesaria y el sentido estratégico necesario para saber conducir al país, debido a los pésimos dirigentes que hemos padecido, reyes, regentes, presidentes de repúblicas, dictadores o presidentes de Gobierno que, en general, han sobrepuesto sus intereses particulares o los de sus partidos políticos a los de la nación, por la ausencia total de estrategia nacional.

La mediocridad se ha impuesto como vía de llegar al poder en los partidos políticos que solo viven de la ubre pública e incluso cuando abandonan el poder crean “fundaciones” que suelen tener escaso control público, para continuar viviendo de loa ubre pública. La transparencia de lo público en los partidos no existe y cuando cualquier euro dimanante de un presupuesto público debería ser controlado, los partidos en un alarde de cinismo apartan del proyecto de ley de transparencia, por ahora, a los partidos y a los sindicatos. El acceso a la Administración Pública que ha consistido en una prueba (oposición) por lo general difícil pudiendo constituir una cantera de posibles dirigentes ha sido arrasada por el poder político permitiendo a los jóvenes (nuevas generaciones) ser contratadas sin prueba alguna simplemente porque el alcalde de un ayuntamiento es del mismo partido,(caso Carromero).Los contratos de personal en las Administraciones cuando en ellas existen los cuerpos suficientes de funcionarios, han sido moneda de influencia política descarada e ilegal de los partidos políticos, lo que constituye un abuso y llegar a ser una malversación de fondos públicos. Así los políticos, sin formación alguna llegan a ser los dirigentes del país gobernando todos los ámbitos de la sociedad , eliminando la separación de poderes, lo que impide el control y de ahí la corrupción. Lógicamente el bajo nivel de exigencia en la formación educativa, hacen del país un país sin expectativas. La mediocridad se ha impuesto: las calles llenas de grafitis, los programas de televisión solo muestran la zafiedad de la sociedad, las tertulias radiofónicas y de televisión distribuyen opinión política a la sociedad por personas que sin ser peritos en nada sientan doctrina en cualquier tema, incluso algún “rey del pollo frito” sienta cátedra mundana, es un orgullo ser vulgar. Mientras, ¿donde están los grandes pensadores que puedan dirigir al menos coyunturalmente esta sociedad?, o no existen o están desaparecidos, apenas existen voces de la sociedad civil que pueden protestar por este deterioro. ¿Quién diseña las líneas estratégicas de nuestro país en educación, energía, relaciones internacionales, estructura de país, lengua etc.. ?

El Presidente del Gobierno, que no se atreve a dar una explicación de lo que ocurre en el país, va a Perú y de las crónicas lo único que llega es que ha dicho “que ha visto grúas”, reminiscencias de su época de Registrador por las posibles edificaciones, y como despedida da las gracias al gobierno cubano en lugar de al peruano confundiendo el prefijo de la retaguardia corporal. Finalmente cuando llega a España nos asegura que de Registrador ganaría más dinero que como Presidente; uno más que se sacrifica.

La mediocridad es consecuencia de la falta de estrategia de lo que queremos ser como país. Al carecer de esa estrategia nos inunda lo vulgar y mediocre en todos los ámbitos de la sociedad, y nos arruina como país, hasta que empecemos a decir basta ya.

 

 

José Manuel Adán

Economista e Inspector de Finanzas del Estado

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