La mansión de Picassiette

Mansión de PicassietteUna casa hecha de vajilla y cristal.

Raymond Isidore tardó algo más de 26 años en dar por concluido el gran proyecto de su vida: levantar una casa con sus propias manos utilizando como materiales principales la vajilla y el cristal.

La mansión de Picassiette -que es el nombre que recibe la construcción- se encuentra a las afueras de Chartres y es otro de los grandes atractivos de la ciudad a la que anualmente acuden miles de curiosos.

Al poco tiempo de casarse, Raymond Isidore compró unos terrenos a las afueras de Chartres en los que establecerse con su mujer -una viuda mayor que él y con tres hijos- y sacar adelante a la familia. En la finca había una casa humilde dividida en tres estancias. Su aspecto por entonces poco tiene que ver con lo que Raymond terminaría contruyendo.

La suerte no parecía estar de su lado: con seis años perdió la vista de forma repentina y no volvió a recuperarla hasta los diez, justo en el momento en el que falleció su padre y él pasó a convertirse en el cabeza de familia.

Ya casado y con tres hijos de su mujer, Raymond empezó a trabajar en un basurero, pero no tardaría en perder su puesto de empleo. Fue entonce cuando tuvo la ‘revelación’ de hacer algo con aquellos ‘desperdicios’ con los que había estado trabajando y se dedicó a recolectar pedazos de vidrio, azulejos, cristal… hasta tener la cantidad necesaria para poner en marcha su obra.

Alrededor de quince toneladas de estos materiales recubren actualmente la casa que Raymosn Isidore construyó inspirándose en la catedral de Chartres y sin más conocimientos de arte y arquitectura que los derivados de la mera observación. No tardó en darse cuenta de que para concluir su gran obra necesitaba muchos más pedazos de cerámica y cristal, por lo que se dedicó a recorrer los vertederos de otros pueblos en busca de ellos. Así es como se ganó el apodo de ‘Picassiette’, un nombre que deriva de Picasso y ‘assiette’, que significa ‘plato’ en francés. Es decir, con su peculiar obra Raymond se había convertido en el Picasso de la vajilla. Y es que todas las paredes de su casa, interiores, exteriores, techos, suelos e incluso el mobiliario del jardín, están recubiertos de este material.

En un principio las formas fueron más sencillas, pero a medida que el ‘artista’ iba adquiriendo experiencia, su obra también evolucionó hacia una mayor complejidad. Todo a su alrededor se había transformado en un soporte sobre el que plasmar su obra y durante casi tres décadas se dedicó a recubrir con mosaicos toda la propiedad.

Raymond Isidore no logró ser enterrado en la tumba de mármol que él mismo había diseñado. Sin embargo, consiguió que en 1982 su obra fuera reconocida por el Gobierno francés como monumento de interés histórico. Actualmente la Mansión de Picassiette es un museo abierto al público que se puede visitar entre el 1 de abril y el 30 de noviembre.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.