‘La librería del callejón’

La librería del callejón

La librería del callejón

Recuperar el pasado entraña sus riesgos

En su segunda novela, La librería del callejón, Manuel Hurtado Marjalizo nos traslada al Madrid de las posguerra para ponernos en la piel de un pintor enamorado que intenta recuperar a su amada Amelia de entre todos esos recuerdos borrosos y desordenados que conserva de una vida en la que aparentemente fue feliz.

Adrián Fadrique, pintor, regresa a Madrid tras su exilio en París y se convierte en el protegido de un nazi obsesionado por el arte y por lo que el arte esconde. Empiezan así las intrigas de una novela en la que nada es lo que parece.

Una trama de espionaje en ‘La librería del callejón’

A comienzos de la década de los 40, Madrid es una ciudad en la que hay que andar con mucha cautela. Los restos de la resistencia republicana aparecen donde menos lo esperas y suponen un riesgo para personajes curiosos y aventureros como Fadrique. Sobre todo para personajes que buscan algo, aunque no tenga nada que ver con esa causa.

Acaba de finalizar una guerra civil y acaba de estallar la II Guerra Mundial. España es el lugar perfecto para que periodistas, servicios secretos y agentes de inteligencia se infiltren para hacer que el curso de la historia se decante hacia una u otra posición.

Cuando años más tarde el profesor Alejandro Piedra consigue en una subasta un lienzo desconocido del pintor Adrián Fadrique, algunos de esos movimientos clandestinos quedarán al descubierto. La obra, que aparentemente no tiene ningún valor especial, despierta el interés de determinados grupos que parecen estar dispuestos a cualquier cosa para hacerse con ella. ¿Qué secretos se esconden en La librería del callejón?

Una trama de espionaje, un viejo librero republicano, amor, ocultismo y numerosas intrigas que te mantendrán alerta hasta la última palabra.

El Ilustrador

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