Big Major Cay: la Isla de los Cerdos

la isla de los cerdos

La isla de los cerdos / Nina Lu

Un paraíso caribeño de pata negra

No sería del todo correcto decir que esta isla del distrito de Exuma en las Bahamas está deshabitada. Big Major Cay tiene sus habitantes. Lo que sucede es que no se trata de personas sino de cerdos. No en vano, este cayo caribeño es más popularmente conocido como Pig Beach, la Isla de los Cerdos.

¿Cuál es la población de la Isla de los Cerdos?

De entre los más de 360 cayos e islas que conforman el territorio de Exuma, ninguno puede presumir de tener una población particular. Se trata de más de una veintena de cerdos adultos y otras tantas crías que viven en total libertad y saben sacar tajada de la curiosidad de los turistas que vistan la isla.

A pesar de que se trata de un cayo muy atractivo, como todos los que conforman este pequeño archipiélago, lo que verdaderamente llama la atención es ver cómo estos peculiares habitantes campan a sus anchas por el terreno y se refrescan en las aguas cristalinas de la playa como cualquier otro turista o local.

Hipótesis acerca de la llegada de los cerdos

Aunque son la principal atracción turística de la Isla de los Cerdos, poco se sabe acerca de la llegada de estos habitantes a la isla. Desde luego, los cerdos no forman parte del paisaje caribeño de las Bahamas por lo que es muy poco probable que estuvieran allí desde el origen de los tiempos.

Entre las diversas teorías que intentan explicar la existencia de cerdos en Big Major Cay lo que más abundan son las leyendas, pues de esta manera se alimenta también el misterio en torno a estos animales y la isla continúa siendo un reclamo turístico en la zona.

Existe la posibilidad de que los cerdos hubieran sido víctimas de un naufragio y que hubieran acabado en esta isla. Al existir bastante vegetación y dos manantiales de agua dulce, la supervivencia no habría sido una tarea complicada. Otros cuentan que los cerdos viven bajo la amenaza constante de que un día regresen los marinos que los dejaron en tierra para comérselos con posterioridad y que, por algún motivo que se desconoce, nunca más volvieron a aparecer. Y los menos románticos opinan que simplemente se trata de una estrategia comercial de las islas vecinas porque el hecho de tener una isla habita por cerdos que se bañan en el agua del mar resulta muy llamativo para los visitantes.

El Ilustrador

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