La habitación

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La habitación

El lugar que ocupas en el mundo

Incluso cuando el universo se reduce a las cuatro paredes de una habitación es posible llenarlo de historias, de fantasía y de un cierto orden capaz de darle sentido a todo. Jack es un niño de cinco años para el que no existe nada más que lo que su madre, con infinita ternura y paciencia, le ha contado para que la vida sea lo más normal posible a pesar de estar encerrados en un cuarto en el que únicamente hay un tragaluz en el techo. Un rectángulo de luz que hace suponer que hay algo más allá de las paredes pero que ni siquiera merece la pena conocer.

Lenny Abrahamson (Frank, Garaje) dirige la adaptación de la novela homónima de Emma Donoghue, la escritora irlandesa-canadiense que además trabajó en la reescritura del guión para La habitación. Una película que sorprende por la originalidad en el tratamiento de un tema que podía haber sido carne de melodrama lacrimógeno y que sin embargo alimenta un thriller contenido que hacia la segunda mitad de la historia se torna en una lucha aún más desgarradora.

La habitación en la que te sientes seguro

Ma (Brie Larson: El jugador, Infiltrados en clase) lleva desde los 19 años encerrada en una habitación. Desconoce los motivos, desconoce el lugar en el que se encuentra y su única opción de mantenerse con vida es complacer los deseos sexuales de su captor, Old Nick (Sean Bridges: Jug face, The Woman). Fruto de esas violaciones, dos años después de ser secuestrada nace Jack (Jacob Tremblay: Before I Wake, Shut in), el niño que le devuelve las esperanzas a una madre que, lejos de hundirse en su desdicha, construye un mundo en el que a pesar de su reducido espacio queda un hueco para la felicidad.

Pero Jack ha cumplido ya 5 años y es un niño lo suficientemente curioso e inteligente para empezar a sospechar que tal vez hay algo más allá de la habitación. Y Ma tiene que tomar una decisión: contarle la verdad o seguir construyendo la mentira en la viven. Es el amor por Jack lo que la mantiene con vida, pero es también esa idea de un hijo en cautiverio la que la desgarra por dentro.

La habitación es una película sorprendente. Una historia en la que tal vez no se hable tanto de cómo superar el odio sino de cómo superar el amor cuando duele tanto que se convierte en algo insoportable. Una fascinante reflexión que nos enseña que incluso las situaciones más graves son sólo una cuestión de perspectiva y que la inocencia de un niño es a veces más efectiva que cualquier tratamiento.

Celina Ranz Santana

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