‘La gran familia española’

Vidas que se resuelven en los minutos de descuento.

Hace falta llegar a la prórroga para entender la complejidad de los sentimientos que hacen que los personajes de esta película hayan decidido jugar su partido de una u otra manera. Daniel Sánchez Arévalo nos presenta una película que rebosa optimismo hasta el último momento, aquel en el que la selección Española se hizo con el mundial de fútbol de Sudáfrica.

Nunca pensé que un partido de fútbol pudiera dar tanto de sí, pero desde luego es uno de esos momentos en los que uno puede hacerse la pregunta “¿Dónde estaba yo la noche de la final?”, y aunque el encuentro no tuviera nada de trascendental en nuestras vidas, el momento está ahí, como un hito en el camino. En el caso de esta familia numerosa, producto de un matrimonio con una especial fijación por la película Siete novias para siete hermanos, el día de la final celebraban la boda del menor de la familia, un joven de 18 años que había declarado amor eterno a su futura esposa cuando apenas eran dos niños.

Pero lo que en apariencia es un enlace normal y corriente, con el trasfondo del partido más importante de la selección española y algunas referencias a los clásicos musicales, termina convirtiéndose en una jornada reveladora para todos los miembros de la familia, que habrán de enfrentarse a sus miedos, sus silencios y sus secretos si quieren salir triunfantes del que sin duda es “el partido más importante de sus vidas”. En una especie de catarsis colectiva, los protagonistas de La gran familia española descubrirán que el amor -a la familia, a los amigos, a la pareja…- tiene múltiples manifestaciones, pero solo una manera de alcanzar su plenitud: dejándolo libre de toda carga.

 

Celina Ranz Santana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.