‘La gran estafa americana’

'La gran estafa americana'¿Es para tanto?

La película de David O. Russell -El lado bueno de las cosas– ha revolucionado los Oscars de este año con sus diez nominaciones, incluyendo cuatro de los pesos pesados: mejor película, mejor director, mejor actor y mejor actriz.

Pero el panorama de los próximos Oscars tiene un listón tan alto, que me da la sensación de que sobre esta película se ha escrito apasionadamente cuando, en realidad, tampoco es que sea para tanto… Es entretenida-sí-, es divertida -sí-, tiene gancho -sí-, los actores están muy bien -sí-. Vale, es una película que cubre todas las expectativas y que no dudarías en recomendar a alguien si te pregunta «¿Merece la pena ir al cine?» -sí-. Pero más allá de eso, no creo que sea una de esas películas que hacen historia. Al menos, yo no veo en ella la pasión que hay en 12 años de esclavitud, o en Agosto, o en Her, de la que hablaré dentro de unas semanas.

Parece que este último año los americanos se han dedicado a hacer examen de conciencia para sacar a la luz las abundantes imperfecciones de su mentalidad capitalista. Muchas de estas películas hablan de una sociedad racista, clasista, individualista, egocentrista… y todo lo que acabe en ‘ista’. En La gran estafa americana se habla de la ambición de un grupo de personas de lo más variopinto: por un lado, una pareja de expertos estafadores, por otro, un ambicioso agente del FBI y, en tercer lugar, un grupo de políticos en diferentes peldaños de la escala de corrupción. Todos buscan el éxito, el dinero, o la fama. La vida fácil, sin complicaciones. La admiración de quienes les rodean. El respeto. En ocasiones, en medio de todo ese elenco de personajes corrompidos en su egocentrismo, hay atisbos de bondad y de buenas intenciones. Pero el mal suele triunfar sobre cualquier intento por hacer algo productivo no solo para uno mismo sino para el conjunto de la sociedad. O. Russell nos cuenta con humor la historia de unos personajes que necesitan reconstruir su identidad para poder seguir existiendo. Pero por el camino va sembrando demasiadas expectativas que deberían conducir hacia un final apoteósico que no llega a producirse. En resumidas cuentas, ha sabido jugar bien sus cartas para entretener, pero no para dejarnos en la conciencia esa muesca que solo dejan ‘las grandes’.

La gran estafa americana es una buena película, pero no una ‘excelente’ película, con diez nominaciones a sus espaldas y una insistente publicidad para que, de antemano, todos vayamos al cine con la idea de que vamos a ver una película impecable. Igual le he cogido un poco de manía precisamente por eso, porque no me gusta que me digan con qué actitud tengo que sentarme en la butaca a ver una película.

 

 

Celina Ranz Santana

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