La cripta en ruinas de Namur

Cripta de NamurA finales del siglo XIX, esta ciudad europea quiso copiar los cementerios subterráneos de España y Portugal, pero no tuvo en cuenta que las condiciones climatológicas eran muy diferentes.

La humedad, la cercanía de los ríos Sambre y Mosa, los cambios de temperatura… Namur, capital de la región belga de Valonia, no compartía con España y Portugal las características que permitían que éstas pudieran aplicar otras soluciones a los enterramientos de su población: las criptas.

Siguiendo la iniciativa de otra ciudad belga, la de Laeken, en 1885 la ciudad de Namur recreó un cementerio subterráneo exactamente igual a éste que, a su vez, era una copia de las criptas que habían proliferado en las ciudades más destacadas del sur de Europa.

Este sistema de cementerios requería, sin embargo, unas características del terreno y del clima que no se ajustaban a lo que ofrecía la ciudad. No es de extrañar que, con el paso del tiempo, estas galerías repletas de nichos, que es su momento fueron todo un ejemplo de modernidad, terminaran convertidas en tétricos espacios subterráneos, afectados por el moho, la humedad y el peligro de derrumbe.

Las relucientes lápidas de mármol que un día ocuparon las paredes de estos corredores, terminaron convertidas en piedras oscuras decoradas con fotografías amarillentas y grabados prácticamente ilegibles que ya ni aciertan a ponerle nombre a sus fantasmas.

 

 

El Ilustrador

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