La colina de las cruces

La colina de las cruces

La colina de las cruces / Mzopw

Más de 400.000 cruces pueblan este promontorio próximo a la ciudad lituana de Siauliai

Se desconoce el origen exacto de esta peculiar tradición que ha transformado este lugar en Kryziu Kalnas, una expresión que se traduce literalmente del lituano como La colina de las cruces. Pero son ya más de 400.000 cruces católicas las que desbordan el lugar. En la zona también se encuentran imágenes de vírgenes, fotografías y crucifijos pectorales. Apenas queda espacio, pero sorprendentemente cada año el número de cruces va en aumento.

La visita del papa Juan Pablo II en 1993 popularizó la zona. Incluso el papa colocó su propia cruz en el lugar. En el año 2000 se erigió una ermita en las proximidades de la colina. Con todo, ésta no entra bajo la jurisdicción católica, por lo que los fieles pueden depositar sus cruces en el lugar que más les apetezca, respetando siempre las que ya están instaladas.

La colina de las cruces pudo haber sido un lugar de culto pagano

Las hipótesis de la mayoría de los investigadores apuntan hacia un origen previo a la cristianización de Lituania. En este sentido la Colina de las cruces pudo haber sido un lugar de características espirituales escogido por las culturas paganas para la realización de sus rituales.

Como suele ocurrir, esos rasgos propios del paganismo local no llegaron a perderse del todo sino que se adaptaron a las nuevas manifestaciones de la espiritualidad religiosa tras el proceso de cristianización de Lituania. Conservando la importancia y trascendencia de la colina, los vecinos de la región empezaron a instalara allí sus cruces católicas convirtiendo la Colina de las cruces en un santuario en el que quedara reflejada la nueva identidad religiosa.

Un cambio histórico que definiría el futuro de la colina

Este proceso habría de coincidir con un hito importante en la historia del país. A finales del siglo XVIII Lituania quedaba adherida al Imperio Ruso. Las principales revueltas de los rebeldes que se oponían a las autoridades zaristas se produjeron hacia la década de los 30 del siglo XIX. Duraron aproximadamente 30 años. Tres décadas en las que muchos jóvenes lituanos perdieron la vida en defensa de la independencia de su país.

La mayoría de los cuerpos de estos combatientes nunca fueron localizados y los vecinos de Siauliai se unieron en una protesta silenciosa en honor a su memoria. Muchas de las cruces que pueblan la colina son un recuerdo a los caídos en estos y en posteriores enfrentamientos ya durante el régimen soviético. En reiteradas ocasiones y bajo el dominio ruso, estos intentaron destruir el lugar. Pero los fieles regresaban con sus cruces desafiando al régimen político y al olvido de sus seres queridos.

El Ilustrador

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.